domingo, marzo 04, 2012

El duradero misterio de la señal WOW

Hace casi 35 años una extraña transmisión nos llegó desde las profundidades del espacio.

Un registro legendario

Corría la noche del 15 de agosto de 1977. Como sucedía cada noche por medio, el radiotelescopio del Observatorio Big Ear de la Universidad del Estado de Ohio escudriñaba los cielos en busca del señales provenientes del espacio exterior, como parte del esfuerzo SETI (Search for Extra Terrestrial Intelligence = Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre).


Estas observaciones se registraban en una cinta de papel que iba siendo impresa continuamente y en la cual figuraban largas columnas de números, una por cada uno de los 50 canales que escaneaba el radiotelescopio.
Big_Ear_Radiotelescope

El radio- telescopio Big Ear, del Observatorio Astrofísico de la Universidad del Estado de Ohio
© Big Ear Radio/ North American AstroPhysical Observatory / Ohio State University Observatory/

De pronto, el profesor Jerry Ehman, un voluntario de la Universidad de Franklin en Columbus y que esa noche monitoreaba las lecturas, observó sorprendido una inusual serie de caracteres en el registro de las transmisiones en la frecuencia del canal 2: “6EQUJ5”. Ehman rodeó la serie con un círculo para referencias posteriores y agregó al margen un único comentario: “WOW!” (el equivalente inglés a nuestro “¡GUAU!” español). Así fue como aquella noche entró en el folclore de SETI la ya legendaria “señal WOW”.

La larga búsqueda de inteligencia extraterrestre

Hace ya más de 2000 años los griegos argüían sobre la existencia de vida en otros planetas, pero la idea recién tomó verdadera fuerza con la revolución copernicana.

Galileo y Kepler entre otros consideraron la posible existencia de planetas habitados, aunque con muchos reparos por temor a represalias de la iglesia católica. Más tarde surgió la idea de la “pluralidad de los mundos”, aunque todo permaneció en el ámbito de lo controvertible.
Radio-telescopio_de_Green_Bank

El radio-telescopio de Green Bank, utilizado para el Proyecto Ozma
©NRAO/AUI
Hacia el siglo XIX algunos inventores imaginaron algo así como un “telégrafo cósmico” para comunicarse con otros posibles habitantes de nuestro sistema solar. Algunos de estos sistemas consistían en, por ejemplo, reflejar la luz solar por medio de un instrumento, el heliotropo, o cortar un triángulo en los bosques siberianos y plantar trigo allí (para hacer un claro contraste de colores) o construir un canal circular de treinta kilómetros de diámetro, llenarlo de queroseno y prenderlo fuego durante la noche.

Con el avance de la tecnología surgieron otras ideas, como por ejemplo hacer reflejar la luz de lámparas eléctricas en un espejo parabólico y dirigir su haz hacia Marte o Venus.

A principios del siglo XX algunos investigadores mostraron interés en la radio-comunicación interplanetaria. En 1901 Nikola Tesla informó haber captado una extraña señal en su gigantesca torre de Colorado Springs que el pensó que venía de Marte, y hacia 1920 Guglielmo Marconi declaró a los reporteros haber recibido emisiones de radio que parecían provenir del espacio exterior.

No fue hasta 1959 que se tomó en serio la idea de emitir y recibir señales de radio, cuando se demostró que los radares de la época podían transmitir señales que podrían llegar a ser detectadas a años-luz de distancia.

Un año después, en 1960, el astrónomo Frank Drake fundó el Proyecto Ozma, la primera prospección radial de los cielos en búsqueda de señales inteligentes. El primer radio-telescopio utilizado fue el del instituto donde trabajaba Drake, el Observatorio de Green Bank.

Ozma comenzó sus operaciones el 8 de abril de 1960, buscando posibles señales provenientes de dos estrellas cercanas: Tau Ceti y Epsilon Eridani. Después de unas 200 horas de observación distribuidas en unos tres meses de operaciones (a razón de un mes por medio), el proyecto se dio por terminado.

En 1961 se llevó a cabo en Green Bank la primera conferencia SETI, donde Drake presentó su famosa fórmula para calcular la posibilidad numérica de existencia de civilizaciones en nuestra galaxia, y a partir de allí comenzaron a desarrollarse diversos programas y esfuerzos para la continuación de la búsqueda de inteligencia extraterrestre.

Entre ellos se contaba el así llamado Big Ear, de la Universidad de Ohio. Este observatorio llevó a cabo de 1963 a 1971 un cartografiado de radio-fuentes naturales, y desde 1973 hasta 1995 fue utilizado para la búsqueda de señales inteligentes extraterrestres, en lo que fue el proyecto más prolongado en la historia de SETI.

Analizando la señal

WOW fue una fuerte señal de radio de banda angosta que mostraba el sello de un posible origen no-terrestre y de fuera del sistema solar. Duró 72 segundos, y no ha vuelto a ser detectada desde entonces.
WOW_signal

La señal WOW
© Wikipedia

La serie “6EQUJ5” describe la potencia de la señal recibida en un corto lapso. En el sistema utilizado en ese momento en Big Ear, cada número del 1 al 9 representaba la señal que sobresalía del ruido de fondo. A fin de extender la escala, el equipo agregó letras de la A a la Z para representar niveles más fuertes de la señal. Así, “6EQUJ5” representaba una señal que creció en potencia hasta el nivel U y luego disminuyó lentamente. En lenguaje común para los técnicos, la señal aumentó del nivel cero hasta el nivel de 30 “sigmas” (30 veces) sobre el ruido de fondo y luego descendió otra vez a cero, todo en el lapso de 72 segundos (36 de “subida” y 36 de “bajada”).

Dos aspectos llamaron inmediatamente la atención.

Primero: los 72 segundos correspondían con el tiempo que le tomaba a Big Ear para examinar un punto dado en los cielos (Nota: Big Ear no se movía; su “barrido” del cielo dependía de la rotación de la Tierra). Cuando el radio-telescopio apuntaba al cielo, cualquier señal parecería aumentar en intensidad mientras se movía por el haz de observación, y llegaría su máximo cuando el radio-telescopio apuntara directamente a la fuente y luego disminuiría mientras el instrumento se iba alejando de ella. Por lo tanto cualquier señal proveniente del espacio seguiría precisamente el patrón de la señal WOW, y esto descartaba que la señal fuera provocada por una interferencia de radio de la Tierra.

Segundo: la señal no era continua, sino intermitente. Big Ear tenía dos “cuernos” que examinaban la misma área del cielo en sucesión, con una diferencia de algunos minutos. Pero la señal apareció únicamente en uno de los cuernos y no en el otro, lo que indicaba que se había apagado entre los dos escaneos. Una señal fuerte, focalizada e intermitente proveniente del espacio exterior. ¿Podría ser posible que Big Ear hubiera detectado una señal inteligente extraterrestre?

Por otro lado, parecía tener un origen artificial más que natural, tal como las emisiones de radio de pulsares o quasares. Big Ear utilizaba un receptor de 50 canales de radio y la señal fue captada únicamente en uno de ellos, sin que hubiera “ruido” en ninguno de los otros. Una emisión natural haría que apareciera estática en todas las frecuencias, y ese no era el caso. La señal era angosta y focalizada, algo que podría esperarse si proviniera de una fuente artificial.

Localizando la fuente

Determinar la ubicación del origen de la señal resulta bastante complicado, ya que Big Ear utilizaba dos cuernos de alimentación en su rastreo de señales, cada uno de los cuales apuntaba a una dirección ligeramente diferente siguiendo a la rotación de la Tierra. El procesamiento de la señal impedía determinar por cual de los dos cuernos había entrado la señal, de modo que había dos posibles valores para la “ascensión recta” (el equivalente celeste a la longitud geográfica terrestre). Para la “declinación” (es decir, la latitud celeste) también hay algo de incertidumbre, pero ésta es relativamente menor.

Los cálculos correspondientes indicaron así que la emisión provenía de la región de la constelación de Sagitario, aproximadamente 2,5º al sur del grupo estelar Chi Sagittarii. La estrella más cercana visible a simple vista es Tau Sagittarii.
nombre

Localización de la señal en la constelación de Sagitario. La ubicación debería estar en cualquiera de las dos bandas rojas, y la incertidumbre de la declinación se muestra en el eje vertical.
© Wikipedia

¿Qué ha sucedido desde entonces?

Durante los meses siguientes Ehman buscó señales recurrentes en la misma dirección celeste, pero no tuvo éxito.

Entre 1987 y 1989 Robert Gray utilizó las instalaciones del Observatorio de Oak Ridge en la misma búsqueda, pero no logró detectar nada. Gray volvió a la búsqueda en 1995 y 1996 con el radio-telescopio Very Large Array, mucho más sensible que Big Ear, sin obtener resultados.

En 1999 Gray y el Dr. Simon Ellingsen volvieron a la carga utilizando el radio-telescopio de 26 mt del Observatorio de Mount Pleasant y realizaron seis observaciones de 14 horas en la región ya delimitada, pero no detectaron nada parecido a la señal WOW.

Otros proyectos de investigación SETI fueron el Proyecto Phoenix, quizás el más exhaustivo de todos, y el Proyecto SERENDIP, que utilizó el radio-telescopio de Arecibo, en Puerto Rico.

Fundado en 1984, el Instituto SETI comenzó sus operaciones el 1 de febrero de 1985. Desde 2007 el principal instrumento para la búsqueda SETI es el Allen Telescope Array (Conjunto de Telescopios Allen), un conjunto interferométrico de radio-telescopios ubicado en Hat Creek, a 450 km de San Francisco, en California, que se utiliza también para investigaciones astronómicas.

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Antenas del Conjunto de Telescopios Allen, utilizado actualmente para la búsqueda SETI
© SETI Institute

Otras consideraciones

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Perfil potencia-tiempo de la señal WOW
© Wikipedia
Diferentes estudios han descartado diferentes hipótesis de tipo “terrestre” como por ejemplo emisiones satelitales o rebotes de emisiones de tierra, ya que la señal se encuentra dentro de un “espectro protegido” por ser utilizada para la investigación astronómica ya que esa región del espectro corresponde a la del hidrógeno, que brinda información básica sobre la composición del universo. Por lo mismo, siempre se la ha considerado idónea para “mensajes espaciales” pues emisiones de ese tipo serían fácilmente destacables del ruido de fondo (precisamente lo que hace tan notable a la señal WOW).

La señal puede ser considerada intermitente desde nuestro punto de vista pero no necesariamente desde el punto de vista del emisor. Puede haber cambiado de dirección y seguir transmitiendo, pero no estaría dentro de nuestro campo de detección. Tampoco puede precisarse durante cuánto tiempo estuvo presente la señal.

¿Era una señal modulada, como la de nuestras emisiones de radio AM o FM? Las emisiones comunes de radio varían en frecuencia o en amplitud varias veces por segundo, y de esa forman transmiten el mensaje deseado. Big Ear podía recoger únicamente un dato puntual cada 12 segundos, de modo que solamente se se detectaron 6 datos puntuales para WOW. Ninguna variación de menos de 12 segundos podía ser detectada. Si había algún mensaje inteligente similar a los que emitimos nosotros, no tuvimos forma de saberlo.

¿Conclusiones?

Dado que prácticamente todas las posibilidades de un origen terrestre han sido eliminadas o consideradas como altamente improbables, mientras que la posibilidad de un origen extraterrestre no ha podido ser descartada, es factible llegar a la conclusión de que una inteligencia extraterrestre podría haber emitido la señal que recibimos como WOW.

Desde un punto de vista científico, sin embargo, para sostener una posición firme deberíamos esperar la recepción de señales adicionales del mismo tipo recibidas y analizadas por varios observatorios diferentes.

Por lo tanto, la cuestión está todavía abierta. Los datos disponibles no son suficientes como para derivar conclusiones definitivas. La señal WOW no ha sido explicada en forma adecuada, pese a los casi 35 transcurridos. Quizás algún una señal similar pueda ayudarnos a resolver el misterio.

Mientras tanto, permanece siendo apenas una curiosidad, un atisbo de lo que podría significar para nosotros una prueba de la existencia de una civilización extraterrestre, una evidencia de la presencia de hermanos pensantes en la inmensidad del universo que nos acoge.

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Árbol_de_la_vida

El árbol de la vida.

© Gustav Klimt

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Fuentes utilizadas:
- Cosmos Online
- Big Ear Memorial Website
- The Planetary Society
- Wikipedia
- Universe Today
- SETI Institute

11 comentarios:

Larissa Huggens dijo...

Este artículo está excelentemente bien escrito, y es mucho más ameno que la wikipedia (de la que siempre me quejaré). A pesar de yo ya conocer el tema, me mantuviste interesada en la lectura, y me estás obligando a seguir leyendo otras entradas del blog. Saludos!

Heber Rizzo dijo...

Gracias, Larissa.

Comentarios como el tuyo son los que animan a continuar en el esfuerzo de la divulgación científica.

Carlos dijo...

Otro buen trabajo Heber que te agradezco, para saber algo más, que falta me hace. Saludos C.V.

Anónimo dijo...

SIGUE SIENDO UN GRAN RETO PARA LA CIENCIA DESCIFRAR ESTE CODIGO, QUIZA EN TIEMPOS VENIDEROS SE LOGRE Y DESPUES QUE SIGUE? ESTAREMOS PREPARADOS PARA ELLLO?
FELICIDADES POR ESTE ARTICULO
SOY AFICIONADO A OBSERVAR LAS ESTRELLAS.

Anónimo dijo...

muy interesante ..se hablo poco de un origen natural de la señal que tambien es posible pues tambien la naturañleza posee patrones aun indescifrados..en mi caso estudie la señal y propuse una ecuacion luegode cierto tiempo de reflexion...me pareio una serie irregular con 2 variables en principio...bueno al menos hay hipotesis y no se puede negar que este es el motor de la ciencia sin querer imponer grandes verdades.

Anónimo dijo...

Para el de arriba: ¿Qué diablos quisiste decir?

Anónimo dijo...

no existe la pocibilidad de que la señal provenga de una fuente no fija como una nave y por ello no se pudo encontrar nada mas en esa frecuencia?

Heber Rizzo dijo...

Claro que existe la posibilidad de una transmisión desde una nave, pero es aún más improbable, primero porque la fuente era poderosa, y una nave no tendría que dirigir su haz hacia nosotros (gasto inútil de energía), pero además eso indicaría la existencia de más naves, y más transmisiones, que nunca se han detectado.

FGHGFH dijo...

el código está ya descifrado por un usuario común

Heber Rizzo dijo...

¿Sí, FGHGFH?
Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias.
¿Tienes algún enlace para analizarlo?

elrocedetupiel dijo...

FGHGFH: Descifrado el que? 6EQUJ5 no es un código, es la intensidad según el método de impresión del ordenador que captaba la señal. No hay grabación de la señanl, solamente registro en papel de la intesidad. Es como si a ti, te pasan en Morse un mensaje, y tienes la siguiente nomenclatura/codigo:
0- se oye muy poco, muy bajo,
1- se oye bien,
2-se oye mucho.
Y en vez de anotar el contenido del mensaje, pasas una lista a un descifrador con: 012010201 (solamente la intensidad). El código sería el Morge (--..-.-.-.) representalo como quiera, y tu estás tratando de descifrar el volumen del mensaje...
6EQUJ5 no es el codigo, es la intensidad, volumen, fuerza con la que se capta la señal. Cualquiera que enviara algo, hubiera tenido un resultado muy parecido a 6EQUJ5, señal baja cuando no se está "apuntando" directamente al foco de la señal, que va aumentando hasta la mitad (momento en que se apunta directamente al foco) y a continuación baja de nuevo (total del proceso, 72 segundos, con el máximo a 36 segundos. Lógicamente no es perfecta porque la impresora registra de 6 segundos en 6 segundos e igual en ese momento no se registraron los primeros de 1 a 5 segundos de la señal y si el sexto, el tercero, el primero...