domingo, marzo 04, 2012

El duradero misterio de la señal WOW

Hace casi 35 años una extraña transmisión nos llegó desde las profundidades del espacio.

Un registro legendario

Corría la noche del 15 de agosto de 1977. Como sucedía cada noche por medio, el radiotelescopio del Observatorio Big Ear de la Universidad del Estado de Ohio escudriñaba los cielos en busca del señales provenientes del espacio exterior, como parte del esfuerzo SETI (Search for Extra Terrestrial Intelligence = Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre).

Estas observaciones se registraban en una cinta de papel que iba siendo impresa continuamente y en la cual figuraban largas columnas de números, una por cada uno de los 50 canales que escaneaba el radiotelescopio.
Big_Ear_Radiotelescope

El radio- telescopio Big Ear, del Observatorio Astrofísico de la Universidad del Estado de Ohio
© Big Ear Radio/ North American AstroPhysical Observatory / Ohio State University Observatory/

De pronto, el profesor Jerry Ehman, un voluntario de la Universidad de Franklin en Columbus y que esa noche monitoreaba las lecturas, observó sorprendido una inusual serie de caracteres en el registro de las transmisiones en la frecuencia del canal 2: “6EQUJ5”. Ehman rodeó la serie con un círculo para referencias posteriores y agregó al margen un único comentario: “WOW!” (el equivalente inglés a nuestro “¡GUAU!” español). Así fue como aquella noche entró en el folclore de SETI la ya legendaria “señal WOW”.

La larga búsqueda de inteligencia extraterrestre

Hace ya más de 2000 años los griegos argüían sobre la existencia de vida en otros planetas, pero la idea recién tomó verdadera fuerza con la revolución copernicana.

Galileo y Kepler entre otros consideraron la posible existencia de planetas habitados, aunque con muchos reparos por temor a represalias de la iglesia católica. Más tarde surgió la idea de la “pluralidad de los mundos”, aunque todo permaneció en el ámbito de lo controvertible.
Radio-telescopio_de_Green_Bank

El radio-telescopio de Green Bank, utilizado para el Proyecto Ozma
©NRAO/AUI
Hacia el siglo XIX algunos inventores imaginaron algo así como un “telégrafo cósmico” para comunicarse con otros posibles habitantes de nuestro sistema solar. Algunos de estos sistemas consistían en, por ejemplo, reflejar la luz solar por medio de un instrumento, el heliotropo, o cortar un triángulo en los bosques siberianos y plantar trigo allí (para hacer un claro contraste de colores) o construir un canal circular de treinta kilómetros de diámetro, llenarlo de queroseno y prenderlo fuego durante la noche.

Con el avance de la tecnología surgieron otras ideas, como por ejemplo hacer reflejar la luz de lámparas eléctricas en un espejo parabólico y dirigir su haz hacia Marte o Venus.

A principios del siglo XX algunos investigadores mostraron interés en la radio-comunicación interplanetaria. En 1901 Nikola Tesla informó haber captado una extraña señal en su gigantesca torre de Colorado Springs que el pensó que venía de Marte, y hacia 1920 Guglielmo Marconi declaró a los reporteros haber recibido emisiones de radio que parecían provenir del espacio exterior.

No fue hasta 1959 que se tomó en serio la idea de emitir y recibir señales de radio, cuando se demostró que los radares de la época podían transmitir señales que podrían llegar a ser detectadas a años-luz de distancia.

Un año después, en 1960, el astrónomo Frank Drake fundó el Proyecto Ozma, la primera prospección radial de los cielos en búsqueda de señales inteligentes. El primer radio-telescopio utilizado fue el del instituto donde trabajaba Drake, el Observatorio de Green Bank.

Ozma comenzó sus operaciones el 8 de abril de 1960, buscando posibles señales provenientes de dos estrellas cercanas: Tau Ceti y Epsilon Eridani. Después de unas 200 horas de observación distribuidas en unos tres meses de operaciones (a razón de un mes por medio), el proyecto se dio por terminado.

En 1961 se llevó a cabo en Green Bank la primera conferencia SETI, donde Drake presentó su famosa fórmula para calcular la posibilidad numérica de existencia de civilizaciones en nuestra galaxia, y a partir de allí comenzaron a desarrollarse diversos programas y esfuerzos para la continuación de la búsqueda de inteligencia extraterrestre.

Entre ellos se contaba el así llamado Big Ear, de la Universidad de Ohio. Este observatorio llevó a cabo de 1963 a 1971 un cartografiado de radio-fuentes naturales, y desde 1973 hasta 1995 fue utilizado para la búsqueda de señales inteligentes extraterrestres, en lo que fue el proyecto más prolongado en la historia de SETI.

Analizando la señal

WOW fue una fuerte señal de radio de banda angosta que mostraba el sello de un posible origen no-terrestre y de fuera del sistema solar. Duró 72 segundos, y no ha vuelto a ser detectada desde entonces.
WOW_signal

La señal WOW
© Wikipedia

La serie “6EQUJ5” describe la potencia de la señal recibida en un corto lapso. En el sistema utilizado en ese momento en Big Ear, cada número del 1 al 9 representaba la señal que sobresalía del ruido de fondo. A fin de extender la escala, el equipo agregó letras de la A a la Z para representar niveles más fuertes de la señal. Así, “6EQUJ5” representaba una señal que creció en potencia hasta el nivel U y luego disminuyó lentamente. En lenguaje común para los técnicos, la señal aumentó del nivel cero hasta el nivel de 30 “sigmas” (30 veces) sobre el ruido de fondo y luego descendió otra vez a cero, todo en el lapso de 72 segundos (36 de “subida” y 36 de “bajada”).

Dos aspectos llamaron inmediatamente la atención.

Primero: los 72 segundos correspondían con el tiempo que le tomaba a Big Ear para examinar un punto dado en los cielos (Nota: Big Ear no se movía; su “barrido” del cielo dependía de la rotación de la Tierra). Cuando el radio-telescopio apuntaba al cielo, cualquier señal parecería aumentar en intensidad mientras se movía por el haz de observación, y llegaría su máximo cuando el radio-telescopio apuntara directamente a la fuente y luego disminuiría mientras el instrumento se iba alejando de ella. Por lo tanto cualquier señal proveniente del espacio seguiría precisamente el patrón de la señal WOW, y esto descartaba que la señal fuera provocada por una interferencia de radio de la Tierra.

Segundo: la señal no era continua, sino intermitente. Big Ear tenía dos “cuernos” que examinaban la misma área del cielo en sucesión, con una diferencia de algunos minutos. Pero la señal apareció únicamente en uno de los cuernos y no en el otro, lo que indicaba que se había apagado entre los dos escaneos. Una señal fuerte, focalizada e intermitente proveniente del espacio exterior. ¿Podría ser posible que Big Ear hubiera detectado una señal inteligente extraterrestre?

Por otro lado, parecía tener un origen artificial más que natural, tal como las emisiones de radio de pulsares o quasares. Big Ear utilizaba un receptor de 50 canales de radio y la señal fue captada únicamente en uno de ellos, sin que hubiera “ruido” en ninguno de los otros. Una emisión natural haría que apareciera estática en todas las frecuencias, y ese no era el caso. La señal era angosta y focalizada, algo que podría esperarse si proviniera de una fuente artificial.

Localizando la fuente

Determinar la ubicación del origen de la señal resulta bastante complicado, ya que Big Ear utilizaba dos cuernos de alimentación en su rastreo de señales, cada uno de los cuales apuntaba a una dirección ligeramente diferente siguiendo a la rotación de la Tierra. El procesamiento de la señal impedía determinar por cual de los dos cuernos había entrado la señal, de modo que había dos posibles valores para la “ascensión recta” (el equivalente celeste a la longitud geográfica terrestre). Para la “declinación” (es decir, la latitud celeste) también hay algo de incertidumbre, pero ésta es relativamente menor.

Los cálculos correspondientes indicaron así que la emisión provenía de la región de la constelación de Sagitario, aproximadamente 2,5º al sur del grupo estelar Chi Sagittarii. La estrella más cercana visible a simple vista es Tau Sagittarii.
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Localización de la señal en la constelación de Sagitario. La ubicación debería estar en cualquiera de las dos bandas rojas, y la incertidumbre de la declinación se muestra en el eje vertical.
© Wikipedia

¿Qué ha sucedido desde entonces?

Durante los meses siguientes Ehman buscó señales recurrentes en la misma dirección celeste, pero no tuvo éxito.

Entre 1987 y 1989 Robert Gray utilizó las instalaciones del Observatorio de Oak Ridge en la misma búsqueda, pero no logró detectar nada. Gray volvió a la búsqueda en 1995 y 1996 con el radio-telescopio Very Large Array, mucho más sensible que Big Ear, sin obtener resultados.

En 1999 Gray y el Dr. Simon Ellingsen volvieron a la carga utilizando el radio-telescopio de 26 mt del Observatorio de Mount Pleasant y realizaron seis observaciones de 14 horas en la región ya delimitada, pero no detectaron nada parecido a la señal WOW.

Otros proyectos de investigación SETI fueron el Proyecto Phoenix, quizás el más exhaustivo de todos, y el Proyecto SERENDIP, que utilizó el radio-telescopio de Arecibo, en Puerto Rico.

Fundado en 1984, el Instituto SETI comenzó sus operaciones el 1 de febrero de 1985. Desde 2007 el principal instrumento para la búsqueda SETI es el Allen Telescope Array (Conjunto de Telescopios Allen), un conjunto interferométrico de radio-telescopios ubicado en Hat Creek, a 450 km de San Francisco, en California, que se utiliza también para investigaciones astronómicas.

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Antenas del Conjunto de Telescopios Allen, utilizado actualmente para la búsqueda SETI
© SETI Institute

Otras consideraciones

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Perfil potencia-tiempo de la señal WOW
© Wikipedia
Diferentes estudios han descartado diferentes hipótesis de tipo “terrestre” como por ejemplo emisiones satelitales o rebotes de emisiones de tierra, ya que la señal se encuentra dentro de un “espectro protegido” por ser utilizada para la investigación astronómica ya que esa región del espectro corresponde a la del hidrógeno, que brinda información básica sobre la composición del universo. Por lo mismo, siempre se la ha considerado idónea para “mensajes espaciales” pues emisiones de ese tipo serían fácilmente destacables del ruido de fondo (precisamente lo que hace tan notable a la señal WOW).

La señal puede ser considerada intermitente desde nuestro punto de vista pero no necesariamente desde el punto de vista del emisor. Puede haber cambiado de dirección y seguir transmitiendo, pero no estaría dentro de nuestro campo de detección. Tampoco puede precisarse durante cuánto tiempo estuvo presente la señal.

¿Era una señal modulada, como la de nuestras emisiones de radio AM o FM? Las emisiones comunes de radio varían en frecuencia o en amplitud varias veces por segundo, y de esa forman transmiten el mensaje deseado. Big Ear podía recoger únicamente un dato puntual cada 12 segundos, de modo que solamente se se detectaron 6 datos puntuales para WOW. Ninguna variación de menos de 12 segundos podía ser detectada. Si había algún mensaje inteligente similar a los que emitimos nosotros, no tuvimos forma de saberlo.

¿Conclusiones?

Dado que prácticamente todas las posibilidades de un origen terrestre han sido eliminadas o consideradas como altamente improbables, mientras que la posibilidad de un origen extraterrestre no ha podido ser descartada, es factible llegar a la conclusión de que una inteligencia extraterrestre podría haber emitido la señal que recibimos como WOW.

Desde un punto de vista científico, sin embargo, para sostener una posición firme deberíamos esperar la recepción de señales adicionales del mismo tipo recibidas y analizadas por varios observatorios diferentes.

Por lo tanto, la cuestión está todavía abierta. Los datos disponibles no son suficientes como para derivar conclusiones definitivas. La señal WOW no ha sido explicada en forma adecuada, pese a los casi 35 transcurridos. Quizás algún una señal similar pueda ayudarnos a resolver el misterio.

Mientras tanto, permanece siendo apenas una curiosidad, un atisbo de lo que podría significar para nosotros una prueba de la existencia de una civilización extraterrestre, una evidencia de la presencia de hermanos pensantes en la inmensidad del universo que nos acoge.

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Árbol_de_la_vida

El árbol de la vida.

© Gustav Klimt

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Fuentes utilizadas:
- Cosmos Online
- Big Ear Memorial Website
- The Planetary Society
- Wikipedia
- Universe Today
- SETI Institute

martes, febrero 21, 2012

Continúa sin haber razones para asustarse por el calentamiento global

Los autores de la carta publicada en este blog el 27/01/2012 contestan a sus críticos.

NOTA: los firmantes de la presente carta también son los signatarios del artículo “No hay razón para asustarse por el calentamiento global” que publicamos el 27 de enero. Esta carta responde a las críticas realizadas por Kevin Trenberth y otros 37 científicos en un artículo publicado el 1 de Febrero y por Robert Byer de la Asociación Física Americana en una carta publicada el 6 de febrero.

Earth
El interés generado por nuestro artículo del 27 de enero en el Wall Street Journal resulta gratificante, pero es tan extensa que limitaremos nuestra respuesta a una carta al editor publicada el 1 de febrero de 2012 y escrita por Kevin Trenberth y otros 27 co-firmantes, y a la carta del 6 de febrero enviada por Robert Byer, presidente de la Sociedad Física Americana.

Estamos de acuerdo con el Sr. Trenberth et al. en que la experiencia es importante en el cuidado médico, como así también en cualquier otra materia de importancia para los seres humanos o para nuestro medioambiente.

Consideremos entonces que al eliminar a los combustibles fósiles, a los receptores del cuidad médico (todos nosotros) se nos pida aceptar a cualquier monto que cueste un trasplante de corazón. Según la mayoría de las cartas de derechos de los pacientes, estos tienen mucho que decir en cuanto a la decisión del tratamiento. Preguntas naturales serán, por ejemplo, si realmente se necesita un trasplante de corazón, y sobre cuán exitoso había sido el equipo de diagnóstico en el pasado.

En este aspecto, una medición importante de experiencia científica es la capacidad de realizar predicciones exitosas. Cuando las predicciones fallan, decimos que la teoría ha sido “falsada” (NT: es decir, probada como falsa) y que deberíamos buscar las razones de ese fracaso.

Como vemos en la gráfica de más abajo, se registra la temperatura anual de la Tierra medida desde 1989, justo antes del primer informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). También se muestran las proyecciones del aumento probable de la temperatura, tal como se publican en los resúmenes de cada uno de los cuatro informes del IPCC, el primero del año 1990 y el último del año 2007.

Estas proyecciones se basaron en modelos de computadora del IPCC acerca de cómo el aumento del CO2 atmosférico calentaría a la Tierra. Algunos de los modelos predicen tasas más altas o más bajas de calentamiento, pero las proyecciones mostradas en la gráfica y sus extensiones en el futuro distante son la base para la mayoría de los estudios de efectos medioambientales y de las opciones de políticas de mitigación. Las fluctuaciones de año a año y las discrepancias no son importantes, sino que lo significativo se encuentra en las tendencias a largo plazo.
proyecciones_IPCC_vs_temperaturas

Las líneas punteadas indican las diferentes proyecciones del IPCC. La línea roja muestra las temperaturas efectivamente registradas.
© Scientists reply on golbal warming
Según la gráfica parecería que las proyecciones exageran sustancialmente la respuesta de la temperatura de la Tierra al CO2, que se incrementó en un 11% desde 1989 hasta 2011. Más aún, cuando se examina el registro histórico de la temperatura a lo largo del siglo XX, los datos sugieren fuertemente un efecto del CO2 mucho más bajo que el calculado por todos los modelos.

La carta de Trenberth nos dice que “los modelos de computadora han mostrado recientemente que durante los períodos en que hay un crecimiento menor de las temperaturas de superficie, el calentamiento está ocurriendo en otros lugares del sistema climático, típicamente en el océano profundo”.

El sistema ARGO de boyas está proporcionando datos cada vez más confiables sobre la temperatura de las capas superiores del océano, donde debería residir buena parte de cualquier calentamiento. Pero de una manera muy parecida a la que se muestra en la gráfica, el contenido calórico de las capas superiores del océano no está aumentando ni cerca de tan rápido como predicen los modelos del IPCC, y quizás no se estén calentando en absoluto. ¿Por qué deberíamos ahora creer en los exagerados modelos del IPCC que nos dicen que ese “calor perdido” se está escondiendo en el único lugar que hasta ahora no ha sido medido confiablemente: el océano profundo?

Dado este dudoso récord de predicciones, resulta enteramente razonable pedir una segunda opinión. Hemos ofrecido la nuestra. Pidiendo excusas por nuestra inmodestia, todos nosotros hemos gozado de distinguidas carreras en la ciencia climática o en ciencias y disciplinas de ingeniería que son claves (tales como física, aeronáutica, geología, biología, predicciones del tiempo) en las que se basa la ciencia climática.

Trenberth et al. nos dicen que los cuerpos directivos de las grandes academias científicas nacionales han dicho que “la ciencia está clara, el mundo se está calentado y los seres humanos son los principales responsables”. Aparentemente, cada generación de la humanidad necesita re-aprender que la Madre Naturaleza nos dice qué es la ciencia, no los autoritarios burócratas académicos ni sus modelos computacionales.

Una de las razones para mantenerse alerta es que, como explicamos en nuestro primer artículo, hay otros motivos además de la ciencia objetiva que están muy activos en el “establishment” científico. Todos nosotros somos miembros de grandes academias y sociedades científicas, pero urgimos a nuestros lectores a que no dependan de los pomposos pronunciamientos académicos, es decir, en lo se dice, sino que sigan el lema de la Real Sociedad de Gran Bretaña, una de las más antiguas sociedades de sabios del mundo: Nullius in verba (no confiar en la palabra de nadie). Como dijimos en nuestro artículo, todos deberían tener en cuenta ciertos hechos testarudos que no se ajustan a la teoría expuesta por Trenberth, como por ejemplo la gráfica de temperaturas que mostramos más arriba, o datos similares en las temperaturas de la atmósfera inferior y del océano superior.

¿Qué debemos hacer con la afirmación de esa carta: “Los expertos climáticos saben que la tendencia a largo plazo del calentamiento no se ha abatido en la última década. De hecho, ha sido la década más cálida que se ha registrado”? En esta gráfica no vemos ninguna tendencia de calentamiento posterior al año 2000. Es verdad que los años 2000-2010 fueron quizás 0,2ºC más cálidos que los 10 años precedentes. Pero los registros indican que mucho antes de que las concentraciones de CO2 en la atmósfera comenzaran a aumentar, la Tierra comenzó a calentarse a trompicones desde el final de la Pequeña Edad de Hielo, hace centenares de años. Esta tendencia a largo plazo ha producido, muy probablemente, varios años cálidos en fila. La cuestión es cuánto de este calentamiento proviene del CO2 y cuándo a otros factores, tanto naturales como antropogénicos.

Ha habido muchas veces en el pasado momentos en que hubo décadas más cálidas. Puede haber sido más cálido en los tiempos medievales, cuando los vikingos se establecieron en Groenlandia, y se exportaba vino desde Inglaterra.

Muchos indicadores muestran que el Calentamiento Medieval tuvo una extensión global. E incluso hubo períodos más cálidos hace unos miles de años durante el Óptimo Climático del Holoceno. El hecho es que hay muchas influencias muy poderosas en el clima terrestre que no tienen nada que ver con el CO2 generado por los humanos. La gráfica sugiere fuertemente que el IPCC ha subestimado grandemente las fuentes naturales del calentamiento (y del enfriamiento), y que ha exagerado enormemente el calentamiento causado por el CO2.

La carta de Trenberth afirma: “La investigación muestra que más del 97% de los científicos que publican activamente en el campo concuerda en que el cambio climático es real y causado por los seres humanos”. Sin embargo, esa afirmación de un apoyo del 97% es engañosa. La investigación contenía preguntas triviales con las que cualquiera estaría de acuerdo. Así, estas investigaciones descubren que una gran mayoría está de acuerdo con que las temperaturas han aumentado desde 1800 y con que las actividades humanas han tenido algún impacto.

Pero lo que está en discusión es el tamaño y la naturaleza de la contribución humana al calentamiento global. Afirmar, como hace aparentemente la carta de Trenberth, que disputar esto constituye “una visión extrema que está fuera de paso con casi cualquier otro experto climático” es, al menos, peculiar.

Se podría inferir de la carta de Trenberth que los hechos científicos están determinados por una mayoría de votos. Algunos filósofos post-modernos han hecho tales afirmaciones. Pero los hechos científicos provienen de observaciones, experimentos y análisis cuidadosos, no por el voto casi unánime de un grupo de gente.

Los esfuerzos continuados del “establishment” climático para eliminar “opiniones extremas” pueden adquirir una naturaleza seriamente amenazadora cuando el esfuerzo está dirigido a silenciar la oposición científica. En nuestro artículo mencionamos la campaña de alrededores de 2003 para lograr que el Dr. Chris de Freitas fuera removido no solamente de su posición como editor de la revista Climate Research, sino también de su trabajo universitario. Buena parte de esa campaña está documentada en los e-mails del Climategate, donde uno de los signatarios de la carta de Trenberth et al. escribe: “Creo que un boicot contra la publicación, revisión o incluso la mera citación de artículos provenientes de Climate Research (entonces editada por el Dr. de Freitas) es algo serio, pero quizás sea también la acción mínima que debería ser tomada”.

O consideremos la renuncia del año pasado de Wolfgang Wagner, editor en jefe de la revista Remote Sensing. En un editorial de renuncia que es una inquietante reminiscencia de pasadas retractaciones de herejes políticos y religiosos. El Sr. Wagner confesó su “pecado” de publicar un artículo correctamente revisado por pares de los científicos Roy Spencer y William Bruswell de la universidad de Alabama que contenía el hallazgo de que los modelos del IPCC exageraban el calentamiento causado por el incremento de CO2.

La carta de Trenberth nos dice que la descarbonización de la economía mundial “acarrearía décadas de crecimiento económico”. Esta no es una afirmación científica ni hay evidencias de que sea cierta. Una transición prematura a escala global de los combustibles fósiles requeriría una intervención gubernamental masiva para sostener el despliegue de una tecnología energética más cara.

Si hubiera ventajas económicas de la inversión en tecnología que depende del apoyo de los contribuyentes, compañías tales como Beacon Power, Evergreen Solar, Solar Millenium, SpectraWatt, Solyndra, Ener1 y Renewable Energy Development Corporation estarían prosperando en lugar de haciendo solicitudes por bancarrota durante los últimos meses.

La experiencia europea con las tecnologías verdes ha sido también descorazonadora. Un estudio muestra que cada nuevo “trabajo verde” en España ha destruido más de dos trabajos existentes y desviado capital que podría haber creado nuevos trabajos en otros lugares de la economía.

Más recientemente, los gobiernos europeos han estado cortando los subsidios para las costosas tecnologías energéticas que no emiten CO2, que no es algo que se podría esperar si estos subsidios estuvieran estimulando sus lánguidas economías.

Y como apuntamos en nuestro primer artículo, es improbable que haya algún beneficio medioambiental en la reducción de las emisiones de CO2 asociadas con las tecnologías verdes, que se basan en la demonización del CO2.

En cuanto a la carta del presidente de la Sociedad Física Americana (APS, por sus siglas en inglés), Robert Byer, leemos: “La declaración (sobre el clima) no declara, como sugieren los firmantes de la nota (nuestro primer artículo), que la contribución humana al cambio climático es incontrovertible”. Esto parecería querer decir que la APS no considera, de hecho, que la ciencia esté “establecido” en esta cuestión clave.

Sin embargo aquí tenemos el parágrafo crítico de la declaración que causó la renuncia del premio Nobel Ivar Giaever y de muchos otros miembros de larga data de la APS: “La evidencia es incontrovertible: el calentamiento global está ocurriendo. Si no se toman medidas de mitigación, es probable que ocurran trastornos significativos en los sistemas físicos, ecológicos y sociales de la Tierra, así como en la salud y seguridad humanas. Debemos reducir las emisiones de gases de invernadero, comenzando ahora”. Ninguna persona razonable que lea ésto puede evitar la conclusión de que la APS está declarando que el impacto humano es “incontrovertible”. De otra forma no habría ninguna relación lógica entre el “calentamiento global” y el desesperado llamado a la mitigación.

La respuesta de la APS a la preocupación de sus miembros fue mejor que la de cualquier otra sociedad científica, pero no fue democrática. La dirección de la APS se tomó meses en revisar la declaración que mencionamos más arriba, y finalmente declaró que no era necesario cambiar ninguna palabra, aunque fueron agregadas algo así como 750 palabras para explicar lo que se quería decir con las originales 157. Se permitió a los miembros de la APS enviar comentarios, pero ninguno de ellos fue hecho público.

A pesar de la obstinación de algunos integrantes de la dirección de la APS, varios miembros de buena voluntad están apoyando el establecimiento de un grupo de estudios sobre física climática, libre de política, dentro de la sociedad. Si tienen éxito, facilitará la muy necesitada discusión, debate, e investigación independiente en la física del clima.

En resumen, la ciencia progresa confrontando las predicciones con los datos del mundo real obtenidos de observaciones directas y experimentos rigurosos. Las apuestas en el debate del calentamiento global son demasiado grandes como para negar esta evidencia observacional y declarar que la ciencia está “establecida”. Aunque hay muchos más científicos que están extremadamente bien calificados y han arribado a las mismas conclusiones que nosotros, enfatizamos nuevamente que la ciencia no es un ejercicio democrático y que nuestras conclusiones deben estar basadas en evidencia observacional.

Las predicciones alarmistas de los modelos computacionales han exagerado seriamente el calentamiento del CO2 y han subestimado otras causas. Ya que el CO2 no es un contaminante sino un beneficio sustancial para la agricultura, y ya que su potencial de calentamiento ha sido grandemente exagerado, es tiempo de que el mundo vuelva a examinar su frenética persecución de descarbonización a cualquier costo.

Siguen firmas:

Claude Allegre, former director of the Institute for the Study of the Earth, University of Paris; J. Scott Armstrong, cofounder of the Journal of Forecasting and the International Journal of Forecasting; Jan Breslow, head of the Laboratory of Biochemical Genetics and Metabolism, Rockefeller University; Roger Cohen, fellow, American Physical Society; Edward David, member, National Academy of Engineering and National Academy of Sciences; William Happer, professor of physics, Princeton; Michael Kelly, professor of technology, University of Cambridge, U.K.; William Kininmonth, former head of climate research at the Australian Bureau of Meteorology; Richard Lindzen, professor of atmospheric sciences, MIT; James McGrath, professor of chemistry, Virginia Technical University; Rodney Nichols, former president and CEO of the New York Academy of Sciences; Burt Rutan, aerospace engineer, designer of Voyager and SpaceShipOne; Harrison H. Schmitt, Apollo 17 astronaut and former U.S. senator; Nir Shaviv, professor of astrophysics, Hebrew University, Jerusalem; Henk Tennekes, former director, Royal Dutch Meteorological Service; Antoninio Zichichi, president of the World Federation of Scientists, Geneva.

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Como dice Doug L. Hoffman:
“Cuídense, disfruten el interglacial y manténganse escépticos”.
”edad_de_hielo”

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Artículo original: “Concerned Scientists Reply on Global Warming”
Fecha: Febrero 21, 2012
Enlace con el artículo original:
aquí
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lunes, enero 30, 2012

Anuncian el descubrimiento de un átomo perverso y asombroso

Una nueva explicación para el doloroso mundo que nos rodea

Un grupo de connotados científicos informa sobre el descubrimiento de un nocivo átomo que podría ofrecer una explicación para el extraño mundo que nos rodea.

atomo
El nuevo elemento ha sido bautizado como Gobernecio (Gv, por su nombre en inglés). Consta de un neutrón principal, 25 neutrones ayudantes, 88 neutrones asistentes y 198 neutrones ayudantes de asistentes, lo que le confiere una masa atómica total de 312 (extrañamente, esta composición varía según la localización geográfica del elemento, aunque sin perder nunca sus características deletéreas principales).

Estas 312 partículas se mantienen unidas gracias a las fuerzas ejercidas por unas sub-partículas llamadas peones, las que a su vez se encuentran rodeadas por enormes cantidades de cuasi-partículas parecidas a los tardiones y denominadas tontones, que sirven de sostén generalizado.

Como el Gobernecio no tiene protones ni electrones, es inerte. Sin embargo, puede ser detectado porque retrasa cualquier reacción con la entra en contacto. Una cantidad diminuta de Gobernecio puede hacer que una reacción que normalmente se realice en menos de un segundo necesite desde cuatro días a cuatro años para completarse.

El Gobernecio tiene una vida media normal de 3 a 6 años. Sin embargo, no se desintegra sino que sufre una reorganización por la cual una parte de los neutrones ayudantes y neutrones asistentes intercambian su posición.

De hecho, la masa del Gobernecio aumenta con el tiempo, ya que la reorganización hace que algunos peones se conviertan en neutrones de algunas de sus categorías, en un proceso conocido como trepamiento y formando así concentraciones denominadas iso-comodones.
dinero_volando

Esta característica de promoción de peones tiendan a creer que el Gobernecio se forma cada vez que los tontones alcanzan una concentración suficiente de sostén mínimo. Esta cantidad hipotética es llamada tontez crítica.

Cuando es catalizado por el dinero, el Gobernecio se transforma en Administrecio, un elemento que irradia tanta energía como el primero, ya que si bien cuenta con la mitad de peones, posee el doble de tontones. En ese momento todo el dinero es consumido en el intercambio, sin la generación de productos secundarios.

NOTA: no se conoce ninguna protección contra las irradiaciones letales de este elemento, aunque parece ser que los peones que logran convertirse en neutrones gobernécicos tienden a mostrar una vida media más relajada. Sin embargo, el destino final de los tontones básicos es la desintegración degradante hasta desaparecer en la nada después de haber cumplido su función de reproducción tontónica.

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Agradezco a curiousgeorge la autorización para publicar este informe. Enlace con el artículo original: aquí
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viernes, enero 27, 2012

No hay razón para asustarse por el calentamiento global

No hay ningún argumento convincente para una acción drástica de “descarbonizar” la economía mundial.

Temperatura_y_CO2_período_2001-2010

Temperaturas y CO2 durante el último decenio: azul: temperaturas terrestres (GISS), rojo: temperaturas satelitales (UAH), verde: concentración de CO2. Durante los últimos diez años, al menos, las temperaturas se han “planchado” o incluso han descendido levemente, pese al continuo aumento del CO2 en la atmósfera.
© Joseph D'Aleo

NOTA: la siguiente carta pública ha sido firmada por los 16 científicos listados al fin del artículo.

Cualquier candidato para un cargo público debe puede tener la necesidad de considerar qué es lo que debe hacer, si es que debe algo, sobre el “calentamiento global”.

Los candidatos deberían comprender que la a menudo repetida afirmación de que casi todos los científicos demandan que se haga algo drástico para detener el calentamiento global no es verdadera. De hecho, un gran y creciente número de distinguidos científicos e ingenieros no están de acuerdo con que se necesiten acciones drásticas sobre el calentamiento global.

En septiembre de 2011, el físico ganador del Premio Nobel Ivar Giaever, quien apoyó al presidente Obama en la última elección, renunció públicamente a la Sociedad Física Americana (APS = American Physical Society) con una carta que comienza así:

“No renuevo mi membresía porque no puedo vivir con la afirmación de la APS: “La evidencia es incontrovertible; el calentamiento global está ocurriendo. Si no se toman medidas mitigadoras, es probable que ocurran perturbaciones significativas en los sistemas físicos y ecológicos de la Tierra, los sistemas sociales, la seguridad y la salud humana. Debemos reducir las emisiones de gases de invernadero, comenzando ahora”. En la APS está bien discutir si la masa del protón cambia con el tiempo, o sobre como se comporta un multi-universo, ¿pero la evidencia del calentamiento global es incontrovertible?

A pesar de la campaña internacional de muchas décadas para reforzar el mensaje de que las cantidades en aumento del “contaminante” dióxido de carbono destruirán a la civilización, un gran número de científicos (muchos de ellos muy prominentes) comparten la opinión del Dr. Giaever. Y el número de científicos “herejes” crece con cada año que pasa. La razón es una colección de testarudos hechos científicos.

Quizás el hecho más inconveniente es la falta de calentamiento global por más de diez años hasta la fecha. Esto es algo bien conocido por el “establishment” calentólogo, como se puede constatar en el e-mail (del Climategate de 2009) del científico climático Kevin Trenberth: “El hecho es que no podemos explicar la falta de calentamiento en estos momentos, y es un esperpento el que no podamos hacerlo”. Pero este calentamiento falta solamente si uno cree en los modelos computacionales donde los así llamados “retro-alimentadores” que incluyen al vapor de agua y a las nubes amplifican ampliamente el pequeño efecto del CO2 (NT: dióxido de carbono, también llamado anhídrido carbónico).

Esta falta de calentamiento durante más de una década (en realidad, el calentamiento más pequeño a lo largo de 22 años desde que el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU comenzó a presentar proyecciones) sugiere que los modelos de computadora han exagerado enormemente el calentamiento que puede causar el CO2 adicional.

Enfrentados con esta vergüenza, aquellos que promueven el alarmismo han desviado sus toques de tambor desde el calentamiento a los extremos climáticos, a los efectos de conseguir que cualquier cosa inusual que suceda en nuestro caótico clima pueda ser atribuido al CO2.

El hecho es que el CO2 no es un contaminante. El dióxido de carbono es un gas incoloro e inodoro, exhalado en grandes concentraciones por cada uno de nosotros, y es un componente clave del ciclo vital de la biosfera. Las plantas viven tanto mejor con más CO2 que los operadores de invernaderos aumentan a menudo las concentraciones de este gas por factores de dos o tres, a los efectos de conseguir un mejor crecimiento.

Esto no resulta sorprendente dado que las plantas y los animales evolucionaron cuando las concentraciones de CO2 eran hasta diez veces mayores que las que existen hoy en día.

Mejores variedades de plantas, de fertilizantes químicos y de manejos agrícolas contribuyeron al gran aumento de la producción agrícola del último siglo, pero una parte de ese incremento proviene casi seguramente del CO2 adicional en la atmósfera.

Aunque el número de los científicos que disienten públicamente está creciendo, muchos científicos jóvenes dicen a escondidas que si bien ellos también tienen serias dudas sobre el mensaje del calentamiento global, tienen miedo de hablar porque temen no ser promovidos... o algo peor. Tienen buenas razones para asustarse. En 2003 el Dr. Chris de Freitas, editor de la revista Climate Research, se atrevió a publicar un artículo revisado por pares (NT: peer-reviewed, es decir, un artículo que ha sido revisado por otros científicos para verificar su seriedad) con la conclusión políticamente incorrecta (pero ajustada a los hechos) de que el calentamiento reciente no resulta inusual en el contexto de cambios climáticos a lo largo de los últimos mil años.

El “establishement” calentólogo internacional montó rápidamente una fuerte campaña para lograr que el Dr. de Freitas fuera removido de su cargo editorial y despedido de su posición universitaria. Afortunadamente, el Dr. de Freitas pudo mantener su trabajo en la universidad.

Esta no es la forma en la que se supone que funciona la ciencia, pero lo hemos visto antes..., por ejemplo en el horrible período en que Trofim Lysenko avasalló la biología en la Unión Soviética. Los biólogos soviéticos que revelaron que ellos creían en los genes, y que Lysenko sostenía que eran una ficción burguesa, fueron despedidos de sus trabajos. Muchos fueron enviados a gulags y algunos fueron condenados a muerte.

¿Por qué hay tanta pasión sobre el calentamiento global, y por qué el asunto ha llegado a ser tan irritante que la Sociedad Física Americana, a la cual renunció hace unos pocos meses el Dr. Giaever, rehusó el pedido aparentemente razonable de algunos de sus miembros para quitar la palabra “incontrovertible” de su descripción de un asunto científico? Hay varias razones, pero un buen lugar para comenzar es con la vieja pregunta de “¿cui bono?”... o en su versión moderna: “sigue al dinero”.

El alarmismo climático ha sido muy beneficioso para muchos, proporcionando fondos gubernamentales para la investigación académica y siendo una razón para el crecimiento de burocracias gubernamentales. El alarmismo ofrece también una excusa para que los gobiernos aumenten los impuestos y ofrezcan subsidios pagados por los contribuyentes para los negocios que entienden la forma en que funciona el sistema político, y es también un atractivo para las grandes donaciones a fundaciones de caridad que prometen salvar al planeta. Lysenko y su equipo vivieron muy bien, y defendieron fieramente su dogma y los privilegios que les trajo.

Hablando por muchos científicos e ingenieros que han observado cuidadosamente y con independencia a la ciencia del clima, tenemos un mensaje para los poderes públicos: No hay ningún argumento científico convincente para la acción drástica de descarbonizar la economía mundial. Incluso si uno acepta las predicciones infladas del IPCC, las políticas agresivas de control de los gases de invernadero no se justifican económicamente.

Un estudio reciente de una amplia variedad de opciones políticas realizado por el economista de Yale William Nordhaus demostró que casi el mayor producto costo-beneficio se alcanza por una política que permita 50 años más de desarrollo económico que no se vea frenado por controles de los gases de invernadero.

Esto sería especialmente beneficioso para las regiones menos desarrolladas del planeta, que gustarían de compartir algunas de las mismas ventajas de bienestar material, salud y esperanza de vida que disfrutan hoy las regiones completamente desarrolladas del mundo. Muchas otras respuestas políticas tendrían un retorno negativo sobre la inversión. Y es probable que más CO2 y el modesto calentamiento que podría causar resultaría en un beneficio generalizado para el planeta.

Si los gobernantes electos se sienten impulsados a “hacer algo” por el clima, les recomendamos que apoyen a los excelentes científicos que están aumentando nuestro conocimiento sobre el clima con instrumentos bien diseñados en los satélites, en los océanos y en tierra, y en el análisis de los datos observados.

Cuanto mejor comprendamos al clima, mejor podremos enfrentarnos con su siempre cambiante naturaleza, que ha complicado la vida humana a lo largo de la historia. Sin embargo, buena parte de la enorme inversión privada y gubernamental en el clima necesita una fuerte revisión crítica.

Cada candidato debería apoyar medidas racionales para proteger y mejorar nuestro medioambiente, pero no tiene ningún sentido respaldar programas onerosos que desvían recursos de necesidades reales y que están basados en las alarmistas pero insostenibles pretensiones de evidencia “incontrovertible”.

Siguen firmas:
Claude Allegre, former director of the Institute for the Study of the Earth, University of Paris; J. Scott Armstrong, cofounder of the Journal of Forecasting and the International Journal of Forecasting; Jan Breslow, head of the Laboratory of Biochemical Genetics and Metabolism, Rockefeller University; Roger Cohen, fellow, American Physical Society; Edward David, member, National Academy of Engineering and National Academy of Sciences; William Happer, professor of physics, Princeton; Michael Kelly, professor of technology, University of Cambridge, U.K.; William Kininmonth, former head of climate research at the Australian Bureau of Meteorology; Richard Lindzen, professor of atmospheric sciences, MIT; James McGrath, professor of chemistry, Virginia Technical University; Rodney Nichols, former president and CEO of the New York Academy of Sciences; Burt Rutan, aerospace engineer, designer of Voyager and SpaceShipOne; Harrison H. Schmitt, Apollo 17 astronaut and former U.S. senator; Nir Shaviv, professor of astrophysics, Hebrew University, Jerusalem; Henk Tennekes, former director, Royal Dutch Meteorological Service; Antonio Zichichi, president of the World Federation of Scientists, Geneva
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Como dice Doug L. Hoffman:
“Cuídense, disfruten el interglacial y manténganse escépticos”.
”edad_de_hielo”

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Artículo original: “No Need to Panic About Global Warming”

Autor: Joseph D'Aleo
Fecha: Enero 27, 2012
Enlace con el artículo original:
aquí
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miércoles, diciembre 07, 2011

Inversión de los polos: la verdad

En nuestro planeta el cambio es la norma, no la excepción.

Varias veces al año surgen predicciones sobre “el fin del mundo”. Muchas de ellas se repiten una y otra vez, con pequeñas diferencias para evitar que recordemos que esas que ya habían fallado antes.
campo_magnético_terrestre

Diagrama esquemático del campo magnético terrestre.
© Peter Reid, University of Edinburgh
¿Por qué resultan atractivas a la gente común? Nadie lo sabe con certeza, por más que la ciencia verdadera (y muchas veces el simple sentido común) indiquen que son falsas y que muestran errores ridículos en su presentación. Sea como sea, y si bien forman parte ya de un folclore común que cuesta entender, somos muchos los que creemos que es nuestro deber enseñar la realidad.

El mito de la destrucción global por la reversión de los polos magnéticos es uno de ellos. Así que lo mejor que podremos hacer es fijarnos en los hechos, tal como son.

Lo primero que tenemos que saber es que el campo magnético de nuestro planeta está cambiando continuamente. Por un lado, los polos magnéticos derivan (se mueven) con el tiempo, acercándose o alejándose del polo geográfico (las puntas del eje imaginario sobre el cual gira nuestro mundo).

Asimismo, los mismos polos magnéticos también cambian de polaridad. Los registros muestran que ese cambio de polaridad (la así llamada inversión o reversión de los polos) ha sucedido muchas veces antes en la historia de la Tierra.
expansión_del_fondo_oceánico

Expansión del fondo oceánico.
Por ejemplo, si retrocediéramos 800 000 años en el tiempo con una brújula en nuestra mano, veríamos que la aguja apunta hacia el sur, y no hacia el norte. ¿Por qué?

La razón es que la brújula trabaja con campos magnéticos, midiéndolos como positivos o negativos. Como polaridades distintas se atraen, y polaridades iguales se repelen, el extremo negativo de nuestra brújula nos indica el polo magnético positivo de la Tierra, que se encuentra cerca del polo norte terrestre. Pero si la polaridad del campo magnético hubiera revertido, entonces nuestra brújula, no corregida, nos indicaría la dirección opuesta a la realidad ¡de ese momento!

Los modernos cazadores de brujas y falsos profetas dicen que los sucesos naturales como estos podrían ser causa de catástrofe. Pero, ¿están en lo cierto? Desafortunadamente para ellos y su alarmismo exagerado, los registros fósiles y geológicos de reversiones anteriores demuestran que la respuesta es “NO”.

Las reversiones son la regla, no la excepción. A lo largo de los últimos 20 millones de años nuestro planeta ha entrado en un patrón de aproximadamente una reversión cada 200 o 300 mil años, si bien ha pasado más del doble de ese tiempo desde que ocurrió la última.
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Diagrama del interior de la Tierra y del movimiento del polo norte magnético entre 1900 y 1996. El núcleo externo es la fuente del campo geomagnético.
© Dixon Rohr
Estas reversiones no ocurren, sin embargo, con un salto “limpio”. Los campos magnéticos se retuercen y empujan entre sí, con múltiples polos emergiendo en extrañas latitudes a lo largo de todo el proceso. Los científicos estiman que las reversiones han ocurrido al menos cientos de veces a lo largo de los últimos tres mil millones de años. Y si bien esas reversiones se han dado más frecuentemente en años “recientes”, cuando los dinosaurios caminaban sobre la Tierra era más probable que se dieran una vez cada millón de años, más o menos.

¿Cómo lo sabemos? En los fondos oceánicos hay cordilleras volcánicas que se encuentran en los lugares de separación de placas tectónicas. De ellas surge magma que se va extendiendo hacia ambos lados, formando nuevo fondo oceánico y empujando a las placas tectónicas. Se puede medir tanto la antigüedad como la polaridad de ese nuevo fondo oceánico, lo que nos muestra una formación “en espejo” de ese suelo que se va haciendo más antigua a medida que se aleja de la cordillera central.

Este fenómeno, que fue descubierto durante el Año Geofísico Internacional de 1957-58, permitió además verificar la realidad y las causas de la deriva continental propuesta por Alfred Wegener más de tres decenios antes, y dio lugar a una nueva rama de la ciencia: la tectónica de placas.

También sabemos que el campo magnético terrestre ha disminuido un 10% desde el siglo XIX, lo que podría indicarnos que estamos más o menos cerca (cuestión de algunas decenas de miles de años, tal vez, o quizás de solamente unos pocos años o siglos, no lo sabemos a ciencia cierta). De todos modos, sigue siendo todavía más fuerte que lo “normal”.

Ahora bien. Sabemos que el campo magnético terrestre nos protege de los flujos de partículas producidas por las llamaradas solares y por las eyecciones coronales de nuestra estrella.

Los agoreros del desastre dicen que cuando se producen esas inversiones de polaridad, hay un período en el cual desaparece el campo magnético de nuestro planeta, por lo cual quedamos expuestos a esas emisiones que pueden llegar a ser mortales para la vida.

Pero vayamos a lo que en realidad nos dice la historia. La última inversión se produjo hace 780 000 años (los científicos la llaman “reversión Brunhes-Matuyama”. El registro fósil de esa época no muestra ningún cambio drástico en la vida animal o vegetal. Los sedimentos oceánicos de este período tampoco muestran cambios en la actividad glacial, lo que también indica que no afectó al eje de rotación de la Tierra.
Campo_magnético_terrestre durante_inversiones

El campo magnético terrestre, entre y durante inversiones. Durante el período de reversión, puede haber varios polos norte y sur en diferentes sitios.
© NASA
Los científicos también han aprendido lo que sucede durante uno de estos “saltos” magnéticos. La inversión toma unos cuantos miles de años en completarse, y durante todo ese tiempo el campo magnético no se desvanece; sencillamente se hace más complicado. Las líneas de fuerza magnética cercanas a la Tierra se retuercen y se entremezclan, y aparecen varios polos magnéticos en lugares diferente. Por ejemplo, un polo norte puede emerger en África, o un polo norte en Tahití. Pero de todos modos sigue existiendo un campo magnético planetario, y todavía nos protege de la radiación y de las tormentas solares. Y si el campo se debilitara un poco, no importaría, ya que nuestra atmósfera seguiría estando allí, para ayudar en nuestra protección.

¿Cambios? Sí, habría algunos. Es posible que por cierto tiempo viéramos auroras magnéticas en algunos sitios poco acostumbrados, pero como son tan hermosas seguramente mejorarían el turismo en muchos lugares. Y, por supuesto, los fabricantes de brújulas tendrían un boom económico, a no dudarlo.

Quisiera aquí resaltar dos cosas: nadie sabe cuál es la razón de estas reversiones, y por lo tanto, nadie puede predecirlas con alguna precisión o rigor científico. De modo que cualquiera que pretenda dar una fecha para la próxima inversión de los polos estará mintiendo descaradamente.

Así que no debemos preocuparnos ni dejarnos engañar por los nefastos agoreros de siempre. Nuestro planeta no es un mundo estático y muerto. Por el contrario, el cambio es algo normal, y siempre está sucediendo a nuestro alrededor... por suerte. Esa turbulencia, ese cambio constante, esa especie de caos, es lo que ha creado la vida, ha impulsado la evolución y nos sigue manteniendo vivos.

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Fuentes utilizadas:
- Universe Today
- NASA
- Science-NASA
- Watts Up With That