jueves, setiembre 17, 2009

Primera evidencia sólida de un exoplaneta rocoso

Comunicado de Prensa ESO PR 33/09.

Finalmente, los científicos de ESO logran medir la masa y la densidad del más pequeño de los exoplanetas descubiertos hasta ahora.

El mayor conjunto de mediciones HARPS realizado hasta la fecha ha establecido firmemente la naturaleza del más pequeño (y que más rápidamente orbita alrededor de su estrella) de los exoplanetas conocidos, CoRoT-7b, revelando que su masa es cinco veces mayor que la de la Tierra.

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ESO PR Photo 33a/09 – Representación artística de CoRoT-7b

El exoplaneta CoRoT-7b tiene una masa de 5 veces la de la Tierra y está tan cerca de su estrella primaria que debe experimentar condiciones extremas. La temperatura probable de su cara diurna es de más de 2 000 grados, pero baja hasta los -200 grados en su cara nocturna. Su planeta hermano, CoRoT -7c se observa a la distancia.

© ESO

Combinado con el radio conocido de CoRoT-7b, que es de menos del doble del de nuestro hogar terrestre, esto nos dice que la densidad del exoplanetas es bastante similar a la de la Tierra, lo que sugiere un mundo rocoso sólido. La gran cantidad de datos revela también la presencia de otra así llamada súper-Tierra en este extraño sistema solar.

“Esto es ciencia en toda su emocionante y asombrosa plenitud”, dice Didier Queloz, líder del equipo que llevó a cabo las observaciones. “Hicimos todo lo que pudimos para conocer cómo era el objeto descubierto por el satélite CoRoT, y descubrimos un sistema único”.

En febrero de 2009, un año después de su detección y después de varios meses de trabajosas mediciones realizadas con muchos telescopios en tierra, incluyendo a varios de ESO, fue anunciado el descubrimiento por parte del satélite CoRoT [1] de un pequeño exoplaneta que orbitaba alrededor de una estrella para nada notable llamada TYC 4799-1733-1.

La estrella, ahora conocida como CoRoT-7, se encuentra localizada en la dirección de la constelación de Monoceros (el Unicornio) a una distancia de aproximadamente 500 años luz. Ligeramente más pequeña y fría que nuestro Sol, se cree también que CoRoT-7 es más joven, con una edad de unos 1 500 millones de años.

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ESO PR Photo 33b/09 – La estrella CoRoT-7

Esta estrella se encuentra localizada en la dirección de la constelación de Monoceros, a una distancia de aproximadamente 500 años-luz. Se sabe que alberga dos planetas.

© ESO

Cada 20,4 horas, el planeta eclipsa durante poco más de una hora una pequeña fracción de la luz de la estrella, por una parte en 3 000 [2]. Este planeta, llamado CoRoT-7b, se encuentra a apneas 2,5 millones de kilómetros de su estrella primaria, o sea unas 23 veces más cerca que Mercurio de nuestro Sol. Su radio es aproximadamente un 80% mayor que el de la Tierra.

Sin embargo, el conjunto inicial de observaciones no pudo indicar la masa del exoplaneta. Un resultado tal requiere mediciones muy precisas de la velocidad de la estrella, que es tironeada un poquito por la gravedad del exoplaneta en órbita. El problema con CoRoT-7 es que esas diminutas señales son distorsionadas por la actividad estelar en la forma de “manchas estelares” (como las manchas de nuestro Sol), que son regiones más frías en la superficie de la estrella. Por lo tanto, la señal principal está relacionada con la rotación de la estrella, que completa una revolución cada 23 días, aproximadamente.

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ESO PR Photo 33c/09 – Campo alrededor de CoRoT-7

Esta imagen muestra un mayor campo de vision alrededor de la estrella, cubriendo un area de unos 9 grados cuadrados, o sea unas 11 veces el tamño de la Luna llena. CoRoT-7 se encuentra en el centro de la fotografía.

© ESO

Para lograr una respuesta, los astrónomos debieron apelar al mejor aparato del mundo para la caza de exoplanetas, el espectrógrafo Buscador de Planetas de Velocidad Radial de Alta Precisión (HARPS = High Accuracy Radial velocity Planet Searcher) adosado al telescopio ESO de 3,6 metros ubicado en el observatorio de La Silla, en Chile.

“Incluso cuando es cierto que HARPS no tiene rival en lo que concierne a la detección de exoplanetas pequeños, las mediciones de CoRoT-7b probaron ser tan demandantes que debimos conjuntar 70 horas de observaciones sobre la estrella”, dice el co-autor François Bouchy.

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Zoom sobre CoRoT-7
© ESO

HARPS cumplió con su tarea, permitiendo a los astrónomos desentrañar la señal de 20,4 horas de entre los datos. Estos números les permitieron inferir que CoRoT-7b tiene una masa de aproximadamente cinco masas terrestres, lo que lo ubica en una rara compañía como uno de los exoplanetas menos masivos descubiertos hasta ahora.

“Como la órbita del planeta está alineada de tal forma que lo vemos cruzar el rostro de su estrella materna (se dice que transita) podemos entonces medir directamente, y no sencillamente inferir, la masa del exoplaneta, que es la más pequeña que ha sido medida con precisión hasta la fecha para un exoplaneta [3]”, dice la miembro del equipo Claire Moutou. “Más aún, como ya tenemos tanto el radio como la masa, podemos determinar la densidad y lograr así una idea más cabal sobre la estructura interna de este planeta”.

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Paneo sobre la representación artística de CoRoT-7b
© ESO

Con una masa mucho más parecida a la de la Tierra que, por ejemplo, las 17 masas terrestres del gigantesco y helado Neptuno, CoRoT-7b pertenece a la categoría de exoplanetas conocida como “súper-Tierras”. Se ha detectado aproximadamente una docena de estos objetos, aunque el caso de CoRoT-7b representa la primera vez en que se ha medido la densidad de un exoplaneta tan pequeño. La densidad calculada se aproxima a la de la Tierra, lo que sugiere que la composición del planeta es similarmente rocosa.

“CoRoT-7b resultó ser un “tour de force” en las mediciones astronómicas. Las soberbias curvas de luz del telescopio espacial CoRoT nos ofrecieron las mejores mediciones radiales, y HARPS las mejores mediciones de masa para un exoplaneta. Ambas cosas fueron necesarias para descubrir un planeta rocoso con la misma densidad que la de la Tierra”, dice el co-autor Artie Hatzes.

CoRoT-7b se ganó otra distinción como el exoplaneta conocido más cercano a su estrella primaria, lo que lo hace también ser el más veloz; orbita su estrella a una velocidad de más de 750 000 kilómetros por hora, más de siete veces más rápido que el movimiento de la Tierra alrededor del Sol. “De hecho, CoRoT-7b está tan cerca que el lugar debe muy bien parecerse al infierno de Dante, con una temperatura probable en su lado diurno de unos 2 000 grados y de -200 grados en su lado nocturno. Los modelos teóricos sugieren que el planeta debe poseer lava u océanos hirvientes sobre su superficie. Con tales condiciones extremas este planeta no es un lugar para que la vida pueda desarrollarse”, dice Queloz.

Como mayor testigo de la sublime precisión de HARPS, los astrónomos descubrieron gracias a su conjunto de datos que CoRoT-7 alberga otro planeta ligeramente más lejano que CoRoT-7b. Designado como CoRoT-7c, gira alrededor de su estrella en 3 días y 17 horas y tiene una masa de aproximadamente ocho veces la de la Tierra, de modo que también se lo clasifica como una súper-Tierra. A diferencia de CoRoT-7b, este mundo hermano no pasa frente a su estrella cuando lo observamos desde la Tierra, de modo que los astrónomos no pueden medir su radio, y por lo tanto su densidad.

Dados estos hallazgos, CoRoT-7 sigue siendo la primera estrella de la cual se sabe que posee un sistema planetario compuesto de dos súper-Tierras de período corto, con uno de ellos que transita a su primaria.

NOTAS:

NOTAS

[1] La misión CoRoT es una cooperación entre Francia y sus socios internacionales: ESA, Alemania, Austria, Bélgica, Brasil y España.

[2] Vemos exactamente el mismo efecto en nuestro sistema solar cuando Mercurio o Venus transitan el disco solar, tal como Venus lo hizo el 8 de junio de 2004 (ESO PR 03/04). En siglos pasados dichos eventos se utilizaban para estimar la distancia Tierra-Sol, con implicaciones extremadamente útiles para la astrofísica y la mecánica celeste.

[3] Gliese 581e, también descubierto por HARPS, tiene una masa mínima de aproximadamente el doble que la de la Tierra (véase también en este blog ESO 15/09), pero todavía se mantiene sin definir la geometría exacta de su órbita, lo que hace que su masa real siga sin ser conocida. En el caso de CoRoT-7b, como el planeta realiza tránsitos, esta geometría está bien definida, lo que permite a los astrónomos medir con precisión la masa del planeta.

MAS INFORMACIÓN:

Esta investigación fue presentada en un artículo que aparecerá en un número especial de la revista Astronomy & Astrophysics sobre CoRoT, volumen 506-1, 22 de octubre de 2009: "The CoRoT-7 planetary system: two orbiting Super-Earths", by D. Queloz et al.

El equipo está integrado por D. Queloz, R. Alonso, C. Lovis, M. Mayor, F. Pepe, D. Segransan, y S. Udry (Observatoire de Genève, Suiza), F. Bouchy, F. y G. Hébrard, G. (IAP, París, Francia), C. Moutou, M. Barbieri, P. Barge, M. Deleuil, L. Jorda, y A. Llebaria (Laboratoire d'Astrophysique de Marseille, Francia), A. Hatzes, D. Gandolfi, E. Guenther, M. Hartmann, y G. Wuchterl (Thüringer Landessternwarte Tautenburg, Alemania), M. Auvergne, A. Baglin, D. Rouan, y J. Schneider (LESIA, CNRS, Observatoire de Paris, Francia), W. Benz (University of Bern, Suiza), P. Bordé, A. Léger, y M. Ollivier (IAS, UMR 8617 CNRS, Université Paris-Sud, Francia), H. Deeg (Instituto de Astrofísica de Canarias, España), R. Dvorak (University of Vienna, Austria), A. Erikson y H. Rauer (DLR, Berlin, Alemania), S. Ferraz Mello (IAG-Universidade de Sao Paulo, Brasil), M. Fridlund (European Space Agency, ESTEC, Holanda), M. Gillon y P. Magain (Université de Liège, Bélgica), T. Guillot (Observatoire de la Côte d'Azur, CNRS UMR 6202, Niza, Francia), H. Lammer (Austrian Academy of Sciences), T. Mazeh (Tel Aviv University, Israel), y M. Pätzold (Köln University, Alemania).

ESO (European Southern Observatory = Observatorio Austral Europeo), es la principal organización astronómica intergubernamental en Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el sostén de 14 países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Finlandia, Holanda, Italia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza.
ESO lleva a cabo un ambicioso programa enfocado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación con base en tierra que permitan a los astrónomos realizar importantes descubrimientos científicos. También cumple un papel de liderazgo en la promoción y organización de cooperación en la investigación astronómica.
ESO opera tres lugares únicos de observación de clase mundial en la región del desierto de Atacama en Chile: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Telescopio Muy Grande, el observatorio de luz visible más adelantado del mundo.
ESO es también el socio europeo del revolucionario telescopio ALMA, el mayor proyecto astronómico de la actualidad.

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Últimos comunicados de prensa de ESO publicados en este blog:

- ESO PR 32/09: Panorámica del cielo en 360 grados
- ESO PR 31/09: Una prima no tan lejana
- ESO PR 30/09: Los tres rostros de la Nebulosa Trífida
- ESO PR 29/09: Las infernales incubadoras estelares
- ESO PR 28/09: Una nebulosa con dos motores
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Observatorio de ESO en La Silla, desierto de Atacama, Chile.

© ESO



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Artículo original: ESO Press Release 33/09.
Título: “First Solid Evidence for a Rocky Exoplanet”
Fecha: septiembre 16, 2009
Enlace con el artículo original:
aquí
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miércoles, setiembre 16, 2009

Panorámica del cielo en 360 grados

Comunicado de Prensa ESO PR 32/09.

El Observatorio Austral Europeo nos regala una atrapante visión interactiva de todo el cielo nocturno.

La primera de tres imágenes del proyecto GigaGalaxy Zoom de ESO, un nuevo y magnífico panorama de 800 millones de píxeles de la totalidad del cielo, tal como se ven desde los lugares de observación de ESO en Chile, acaba de publicarse on-line. El proyecto permite a los observadores de estrellas explorar y experimentar al universo tal como se lo contempla a simple vista desde los lugares más oscuros y prístinos del mundo.

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ESO PR Photo 32a/09 – Panorámica de la Vía Láctea

Primera de las tres imágenes del proyecto GigaGalaxy Zoom de ESO.

© Serge Brunier/ESO

Esta imagen panorámica de 360 grados y que cubre toda la esfera celeste, revela el paisaje cósmico que rodea a nuestro diminuto planeta azul. Este espléndido paisaje estelar se presenta como la primera de las imágenes de resolución extremadamente alta programados para el proyecto proyecto GigaGalaxy Zoom, lanzado por ESO dentro del marco del Año Internacional de Astronomía 2009 (IYA 2009).

GigaGalaxy Zoom ofrece una herramienta web que permite a los usuarios zambullirse dentro de nuestra Vía Láctea. Quienes utilicen esta herramienta podrán aprender más sobre muchos objetos diferentes y excitantes, tales como las nebulosas multicolores y las estrellas que explotan, simplemente cliqueando sobre ellas. De esta forma, el proyecto busca enlazar el cielo que todos podemos ver con el profundo cosmos escondido que los astrónomos estudian diariamente. La maravillosa calidad de las imágenes es un testamento al esplendor del cielo nocturno en los lugares de observación de ESO en Chile, que son los observatorios astronómicos más productivos del mundo.

El plano de nuestra galaxia, la Vía Láctea, que vemos de canto desde nuestra perspectiva terrestre, corta una franja luminosa a través de la imagen. La proyección utilizada en GigaGalaxy Zoom ubica al espectador en frente de nuestra galaxia, con el plano galáctico extendiéndose en horizontal por la imagen, casi como si estuviéramos mirando a la Vía Láctea desde su exterior. Desde este punto de vista, los componentes generales de nuestra galaxia espiral aparecen claramente, incluyendo su disco jaspeado por nebulosas brillantes y oscuras que albergan luminosas estrellas jóvenes, así como el abultamiento central y sus galaxias satélites.

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Astrofotógrafo Serge Brunier.
© ESO

La laboriosa producción de esta imagen surgió como una colaboración entre ESO, el renombrado escritor y astrofotógrafo francés Serge Brunier y su compañero también francés Frédéric Tapissier.

Brunier pasó varias semanas capturando al cielo en el período entre agosto de 2008 y febrero de 2009, principalmente desde los observatorios de ESO en La Silla y Paranal, en Chile. A los efectos de cubrir la totalidad de la Vía Láctea, Brunier también viajó por una semana a La Palma, una de las Islas Canarias, para fotografiar al cielo boreal [1].

Una vez que tuvo en sus manos a las fotografías originales, el procesamiento de imágenes llevado a cabo por Tapissier y expertos de ESO ayudaron a mostrar con exactitud al cielo nocturno tal como lo ven nuestros ojos [2]. La imagen resultante, ahora disponible en GigaGalaxy Zoom, está compuesta por casi 300 campos, cada uno de ellos capturado individualmente cuatro veces por Brunier, totalizando casi 1 200 fotos que abarcan todo el cielo nocturno.

“Quería mostrar un cielo con el que todos pudieran relacionarse, con sus constelaciones, sus miles de estrellas, con nombres familiares desde la niñez y sus mitos compartidos por todas las civilizaciones desde que el Homo llegó a ser sapiens”, dice Brunier. “Por lo tanto, la imagen fue hecha tal como la ve el hombre, con una cámara digital común bajo los cielos oscuros del desierto de Atacama y de La Palma”.

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Vídeo: viaje a través de nuestra galaxia.
© ESO

Como la tarea de fotografía se extendió durante varios meses, varios objetos del sistema solar llegaron y se fueron a través de los campos de estrellas, incluyendo a algunos luminosos como Venus y Júpiter. También pasó volando un brillante cometa color verde esmeralda, aunque será dificultoso individualizarlo sobre un fondo de decenas de millones de estrellas (aunque valdrá la pena hacerlo).

Por sobre todas las cosas, los creadores del proyecto GigaGalaxy Zoom confían en que estos tremendos esfuerzos para traernos el cielo nocturno tal como se lo puede ver en las mejores condiciones del planeta para los observadores de todo el mundo hará que queden sobrecogidos por el hermoso e inmenso universo en el que vivimos.

“La intención del IYA2009 es ayudar a que la gente re-descubra su lugar en el universo a través del cielo diurno y nocturno, y de esto es precisamente de lo que se trata el proyecto GigaGalaxy Zoom”, dice el coordinador del proyecto, Henri Boffin.

La segunda dramática imagen GigaGalaxy Zoom se revelará la próxima semana, el 21 de septiembre de 2009.

NOTAS

[1] Durante su investigación, Brunier utilizó una cámara digital Nikon D3. El movimiento aparente del cielo causado por la rotación de la Tierra fue corregido utilizando una pequeña y precisa montura ecuatorial que se movía en la dirección opuesta, con lo que se lograba un círculo completo en 23 horas y 56 minutos alrededor del eje de rotación terrestre. Cada fotografía requirió una exposición de seis minutos, con un tiempo total de exposición de más de ciento veinte horas.

[2] El procesamiento de los datos, que se realizó utilizando un programa llamado Autopano Pro Giga, tuvo mucho cuidado en respetar los colores y la “textura” de la Vía Láctea. Frédéric Tapissier necesitó unas 340 horas de tiempo de computación en una poderosa PC para completar la tarea.

Enlaces:

- El sitio web de GigaGalaxy Zoom se encuentra en http://www.gigagalaxyzoom.org/.
- El sitio web de Serge Brunier se encuentra en http://www.sergebrunier.com/gallerie/pleinciel/index-eng.html.

MAS INFORMACIÓN:

Como parte del IYA2009, ESO está participando en varias y notables actividades de divulgación, en línea con su rango de líder mundial en el campo de la astronomía. ESO alberga el Secretariado IYA2009 para la Unión Astronómica Internacional, que coordina globalmente al IYA2009.
ESO es uno de los Asociados de Organización del IYA2009, y también estuvo involucrado cercanamente con la resolución enviada a las Naciones Unidas por Italia, que llevó a que la 62ª Asamblea General de la ONU proclamara al 2009 como Año Internacional de Astronomía.
Además de un amplio espectro de actividades planeadas tanto a nivel local como internacional, ESO lidera tres de los doce Proyectos Piedra Angular (Cornerstone Projects).

ESO (European Southern Observatory = Observatorio Austral Europeo), es la principal organización astronómica intergubernamental en Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el sostén de 14 países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Finlandia, Holanda, Italia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza.
ESO lleva a cabo un ambicioso programa enfocado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación con base en tierra que permitan a los astrónomos realizar importantes descubrimientos científicos. También cumple un papel de liderazgo en la promoción y organización de cooperación en la investigación astronómica.
ESO opera tres lugares únicos de observación de clase mundial en la región del desierto de Atacama en Chile: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Telescopio Muy Grande, el observatorio de luz visible más adelantado del mundo.
ESO es también el socio europeo del revolucionario telescopio ALMA, el mayor proyecto astronómico de la actualidad.

Serge Brunier es un periodista, fotógrafo y escritor francés que se especializa en popularizar la astronomía. Es un contribuyente regular de la revista Science & Vie, y de la estación radial France Info. Ha escrito numerosos libros populares sobre astronomía que han sido traducidos a más de diez idiomas, y es un fotógrafo premiado que ha capturado imágenes de eclipses solares desde los lugares más asombrosos del mundo. Una búsqueda de toda la vida por los mejores cielos del mundo lo llevó a Chile.

Esta panorámica de todo el cielo fue presentada desde el 25 de agosto hasta el 13 de septiembre de 2009 en la exhibición “Un ciel pour la planète” (Un cielo para el planeta) en el Atrio del Casino de Montecarlo, en Mónaco. Con una impresión gigante de 12 x 6 metros, la exhibición estuvo bajo el patronazgo del príncipe Alberto II de Mónaco, y mostró imágenes y vídeos de la confección de este proyecto único de ESO.

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Últimos comunicados de prensa de ESO publicados en este blog:

- ESO PR 31/09: Una prima no tan lejana
- ESO PR 30/09: Los tres rostros de la Nebulosa Trífida
- ESO PR 29/09: Las infernales incubadoras estelares
- ESO PR 28/09: Una nebulosa con dos motores
- ESO PR 27/09: Develando el rostro del monstruo
VLT

VLT de ESO en Paranal, Chile.

© ESO


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Artículo original: ESO Press Release 32/09.
Título: “ESO unveils an amazing, interactive, 360-degree panoramic view of the entire night sky”
Fecha: septiembre 14, 2009
Enlace con el artículo original:
aquí
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lunes, setiembre 14, 2009

CO2 y metano: distribución global

Resultados preliminares de un estudio satelital sobre la concentración atmosférica de gases de invernadero.

El proyecto GOSAT (Greenhouse gases Observing Satellite = satélite de observación de gases de invernadero) es un esfuerzo conjunto de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), del Instituto Nacional de Estudios Medioambientales (NIES) y del Ministerio de Medioambiente (MOE), e inició actividades en abril de 2004.

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Satélite GOSAT

© GOSAT

< p align="justify">El satélite GOSAT (IBUKI, en japonés) fue lanzado el 23 de enero de 2009, y el 28 de agosto de 2009 emitió un informe preliminar de sus observaciones. Si bien los datos iniciales de los instrumentos del satélite se encuentran todavía en la fase de calibración y validación, se llevó a cabo un análisis inicial de las concentraciones de dióxido de carbono y de metano para los escenarios terrestres en cielo claro.

Los datos corresponden a observaciones realizadas entre el 20 y 28 de abril de 2009, y los mapas publicados son los siguientes:

Distribución global de metano:
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Mapa GOSAT de la concentración atmosférica del metano en la atmósfera de la Tierra en abril de 2009.

© GOSAT

Según informan los científicos de GOSAT, las concentraciones fueron de 0,03 a 0,1 ppm más altas para el hemisferio norte, en términos de promedio de banda de latitud, que para el hemisferio sur, lo que casi concuerda con las diferencias norte-sur basadas en los modelos de transporte atmosférico.
Los valores para el hemisferio sur fueron en promedio 0,1 ppm más bajos de en los modelos, mientras que para el hemisferio norte fueron de 0,04 a 0,13 más altos.

Distribución global de dióxido de carbono:

 distribución_global_de_CO2_en_abril_2009

Mapa GOSAT de la concentración atmosférica de dióxido de carbono en la atmósfera de la Tierra en abril de 2009.

© GOSAT

En el análisis se muestra un gradiente hemisférico, con valores mayores para el hemisferio norte que son consistentes con otras mediciones, si bien los valores son en general menores que los predichos por los modelos.

Para el hemisferio norte, los resultados son en general unos 10 ppm mayores que para el hemisferio sur. Según los modelos, la diferencia debería estar entre los 2 y los 4 ppm.

Para el hemisferio norte, los valores promedio fueron unos 17 ppm menores a los predichos por los modelos, mientras que para el hemisferio norte son entre 7 y 12 ppm más bajos.

Los investigadores advierten que la calibración de los datos, el procesamiento de ajuste de parámetros y la validación del producto que se requieren para la discusión cuantitativa de los resultados del análisis se llevarán a cabo en el futuro.

Esperemos que sean realizados a la brevedad.

Algunas conclusiones

Nótese que las mayores concentraciones de metano se encuentran en China, Oriente medio, Europa central, sur de Francia e Inglaterra. y África.

En el caso del dióxido de carbono, las mayores concentraciones se encuentran en China, India, Europa central, Inglaterra, Oriente medio y África.

Para ambos gases, los “puntos calientes” de concentración son bastante coincidentes.

Por otro lado, las exigencias para la disminución de emisión de “gases de invernadero” (sin importar lo valederas que pudieran ser las razones invocadas) parecerían ser más políticas y filosóficas que basadas en datos científicos reales, máxime teniendo en cuenta las complicaciones económicas que ellas generan.

En el caso específico de España, la intención de embarcarse en este tipo de políticas económico-ambientales no acarrearía aparentemente ningún beneficio, sino que por el contrario significaría inversiones muy onerosas y pérdidas de competitividad que no se verían justificadas en ningún escenario razonable.

Otro aspecto que podría resultar significativo es la diferencia que se observa entre los hemisferios norte y sur tanto en las anomalías de la temperatura como en los niveles de dióxido de carbono. En efecto, si bien la temperatura global ha permanecido estable o incluso ha experimentado algún descenso y en cambio los niveles globales de dióxido de carbono no han dejando de aumentar, en el hemisferio sur tanto la estabilidad como el descenso de temperatura han sido más pronunciados y podríamos estar viendo que algo similar podría estarse produciendo con los niveles de CO2.

Será necesario esperar nuevos y más prolongados estudios para comprobar si, en realidad, ambos fenómenos se siguen produciendo y si hay alguna relación real entre ellos.

viernes, setiembre 11, 2009

Cambio climático: Una mirada global

Los 4 500 millones de años de vida de la Tierra son también una historia continua de cambio climático.

el_sistema_solar_01

Dos de los términos trivializados por los alarmistas del calentamiento global son “sin precedentes” e “irreversible”. Resulta inquietante que científicos, que deberían tener las cosas más claras, persistan en utilizar esos términos incluso cuando la historia de nuestro planeta muestra claramente que ninguno de ellos se corresponde con la realidad. La prueba de su inexactitud aparece obvia si examinamos retrospectivamente la historia de la Tierra, en particular al eón Fanerozoico, para lograr una imagen total del cambio climático histórico.

Según Meg Urry, quien dirige el departamento de física de la universidad de Yale, “los científicos observan la naturaleza, y luego desarrollan teorías que describen sus observaciones. La ciencia es impulsada por la propia naturaleza, y ella no nos da la posibilidad de elección. Es como es”. Si bien algunas de las fechas presentadas aquí pueden modificarse y los científicos continúan discutiendo algunos de los detalles finos, esto es lo que la ciencia cree que conoce sobre la vida, el universo y todo lo que hay.

Hace alrededor de 13 700 millones de años, nació el universo. No mucho después, se formó la Vía Láctea. Nacieron estrellas, transmutaron elementos en el fuego nuclear y finalizaron sus vidas en explosiones supernova. Este ciclo se repitió muchas veces para muchas estrellas diferentes.

Luego, hace 4 600 millones de años, nuestro Sol nació a partir de las cenizas de estrellas muertas más viejas. Junto al Sol, también se formó una gran progenie de planetas, incluyendo al que llamamos Tierra. Un millón de años después del nacimiento de nuestro sol, la violenta explosión de una supernova cercana estuvo cerca de aniquilar la vida sobre la Tierra, casi antes de que comenzara. Durante los siguientes cuatro mil quinientos millones de años, las fuerzas de la naturaleza dieron forma a nuestro planeta y a la vida que albergaba.

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Sacudida por supernovas, superviviendo apenas al nacimiento traumático de la Luna, bombardeada por asteroides, la resistente Tierra perduró. Y a pesar de las congelantes edades de hielo, las devastadoras extinciones en masa y el siempre cambiante clima, la vida no solamente resistió, sino que medró. Incluso cuando los meteoros continuaron lloviendo sobre el joven planeta, hay evidencia de que hace tanto como 4 200 millones de años el agua, el pre-requisito para la vida tal como la conocemos, estaba presente.

La evidencia indica también que la vida ha existido sobre nuestro planeta por cerca de cuatro mil millones de años, aunque durante la mayor parte de ese tiempo fue una simple vida unicelular. En los comienzos, la atmósfera de la Tierra era una mezcla tóxica de metano, dióxido de carbono y amoníaco; el oxígeno estaba casi totalmente ausente en la atmósfera de la Tierra primigenia. Para los humanos y para la mayor parte de la flora y fauna que nos son familiares, esta atmósfera habría resultado venenosa.

Los impactos de asteroides, las tremendas erupciones volcánicas y las cambiantes placas tectónicas dieron como resultado cambios drásticos en el clima y en la aparición de nuevas formas de vida. En algún momento los microorganismos simples, que eran los únicos habitantes de la antigua Tierra, desarrollaron la fotosíntesis que logró una ganancia neta de oxígeno, primero en el océano y luego en la atmósfera. Más tarde, hace 2 300 millones de años, ocurrió el primer desastre ecológico del mundo cuando el oxígeno libre estableció su presencia permanente en la atmósfera. Conocido como “Gran Oxidación” o “Catástrofe del Oxígeno”, casi todos los organismos vivientes de la Tierra murieron como consecuencia de este cambio climático masivo provocado por las bacterias.

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Los científicos conocen todo esto por los minerales presentes en el registro de las rocas. Hace entre 2 500 a 2 300 millones de años atrás, durante el eón Proterozoico temprano, se pueden encontrar extensos depósitos de pirita (sulfato de hierro) y uranita (óxido de uranio) en sedimentos de ríos. Para formarse, estos minerales requieren bajos niveles de oxígeno. Desde hace 2 300 millones de años en adelante se puede encontrar óxido de hierro, una indicación de la presencia de oxígeno libre. Aún así, los niveles de oxígeno eran apenas una fracción de los actuales, y la intensa radiación solar caía sobre el planeta. Al final, el oxígeno resolvería el problema de la radiación en cuanto se crearon en la estratósfera las moléculas de ozono (O3), formando una capa protectora.

Este primer ejemplo de la vida cambiando el medioambiente de la Tierra, algunas veces en detrimento de formas de vida más viejas, resultó ser algo bueno para nuestra especie, ya que sin el cambio de la composición atmosférica, nunca habríamos llegado a existir. Según expresó Thorne Lay, profesor de Ciencias de la Tierra en la universidad de California, Santa Cruz: “La vida misma modificó el sistema terrestre. A medida que cambió el sistema, se hicieron viables más formas de vida. Finalmente, florecieron los diversos organismos multicelulares. Pero no antes de ser golpeados en el rostro por varias bolas de nieve”. ¡Y qué bolas de nieve resultaron ser!

Hace ochocientos millones de años, durante la era Neoproterozoica, la Tierra sufrió una monstruosa edad de hielo. Hay evidencia de hielo glacial en latitudes tropicales, a apenas 15º a 30º al norte del ecuador. En nuestro mundo, esto significaría glaciares tan al sur como en Miami, Florida. La Tierra debió lucir como un planeta diferente, casi sin océanos abiertos y con unas pocas áreas de roca expuesta. Solamente hielo y nieve, un mundo de casi un blanco puro.

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Representación artística de una Tierra Bola de Nieve en la época actual.

© The Resilient Earth

En esa época, la mayor parte de la tierra emergida pertenecía al súper continente de Rodinia, que se formó hace unos 1 100 millones de años. Rodinia contenía las tierras que componen los continentes modernos, pero en una configuración que no reconoceríamos. América del Norte estaba en el medio. América del Sur, Australia y la Antártida rodeaban a Norteamérica. Rodinia se extendía a horcajadas de los trópicos, dejando un único vasto océano abarcando el otro lado del globo. No había tierras en ninguno de los polos.

En 1992, Joseph L. Kirschvink, del Instituto de Tecnología de California en Pasadena, formuló una teoría por la cual nuestro planeta se había congelado casi totalmente de polo a polo, con un único océano estrangulado por el hielo. Denominó a esta condición “Tierra Bola de Nieve”. Otros investigadores han calculado que algunos de los períodos glaciales durante esta época llegaron a durar hasta diez millones de años. Durante estos períodos el océano pudo haberse congelado completamente, bloqueando toda la luz solar y destruyendo a la mayor parte de la vida.

De hecho, los científicos creen ahora que ha habido edades de hielo que se extienden hacia atrás en el tiempo hasta mediados del eón Arqueano, hace aproximadamente unos 2 800 millones de años. Tenemos evidencia de esto en capas de sedimento descubiertas en formaciones rocosas que se sabe pertenecen a ese período. En ocasiones, estos episodios duraron varios centenares de millones de años, y pueden haber rivalizado en intensidad con la edad de hielo del Neoproterozoico. Pudo haber varios períodos Tierra Bola de Nieve en el pasado de nuestro planeta.

Eras_Geológicas

El siguiente hito importante para la vida sobre la Tierra ocurrió al comienzo del eón Fanerozoico, hace 542 millones de años, con la Explosión Cámbrica. Este acontecimiento, con nuevos organismos multicelulares que aparecieron en gran profusión, resultó en una explosión de vida. Marcó el fin del eón Proterozoico y el comienzo del Fanerozoico (en griego: “vida visible”). Este eón señala el advenimiento de la vida realmente compleja, donde los organismos individuales son lo suficiente grandes como para ser reconocidos sin necesidad de un microscopio.

Los diferentes períodos del tiempo geológico están marcados por cambios significativos en los tipos de criaturas que habitaron y habitan la Tierra. La roca depositada durante el eón Fanerozoico contienen evidencia de partes duras fosilizadas de los cuerpos de entidades vivientes, y es el registro fósil el que se utiliza para fechar las capas de roca de las otras tres eras. Al leer el registro fósil, los científicos han construido un bosquejo del desarrollo de la vida durante el tiempo posterior a la Explosión Cámbrica. Debe tenerse en cuenta que es el cambiante registro de fósiles el que permite a los científicos hacer el mapa del pasado; la historia de nuestro planeta fue escrita en la roca por los restos fósiles de incontables especies extintas.

De modo que vemos que hubo extinciones en masa, cambios en las proporciones de los gases atmosféricos e incluso múltiples edades de hielo antes de comienzo del Fanerozoico. Sin embargo, se puede argüir que las condiciones durante el Precámbrico (la época anterior a hace 542 millones de años) no eran en realidad representativas del clima terrestre existente desde que la vida se diseminó por todo el planeta. Por lo tanto, echemos un vistazo al pasado “reciente” del Fanerozoico.

Bienvenidos al Fanerozoico

El examen cuidadoso de cada era y período del Fanerozoico requeriría mucho más espacio del que quiero dedicar a un único artículo de blog, de modo que me concentraré en la variación de varios factores medioambientales clave a lo largo de todo ese período. Estos factores son la temperatura, los niveles de dióxido de carbono, las condiciones de las edades de hielo, y la extinción de especies y su impacto sobre la diversidad. Pero antes de revisar estos datos, deseo mencionar un período de la época Paleozoica tardía que dará una idea de los tipos de variación que se pueden ver en el pasado.

A fines del Paleozoico, durante el período Carbonífero, grandes selvas de plantas primitivas medraban sobre tierra firme, formando extensos pantanos de turba. Estas enormes masas de materia vegetal fueron enterradas bajo sedimento, para formar finalmente los grandes depósitos de carbón que se encuentran en América del Norte, Europa y todo el mundo. Un descenso global en el nivel del mar a fines del Devónico se revirtió a principios del Carbonífero, creando grandes mares de poca profundidad y enormes depósitos de minerales de carbonato. Estos depósitos atraparon grandes cantidades de carbono atmosférico que más tarde crearían vastos lechos de piedra caliza.

Durante la última parte del Carbonífero, la cantidad de oxígeno en la atmósfera terrestre era de aproximadamente un 35%, un nivel mucho más alto que el actual. Según Robert Berner, los niveles de oxígeno atmosférico han variado entre un 15% y un 30% a lo largo de los últimos 550 millones de años (véase, en inglés, “Atmospheric oxygen over Phanerozoic time” en PNAS, septiembre 28,1999). Al mismo tiempo, el CO2 global descendió a menos de 300 partes por millón, un nivel que ahora se asocia con períodos glaciales. La abundancia de O2 permitió la existencia de los insectos más grandes que jamás se vieron sobre la Tierra. Libélulas del tamaño de halcones, con alas de 75 cm de extensión, arañas del tamaño de plantas de hogar, centípedos de 1,5 mt y bichos que se arrastraban del tamaño de tazones de sopa. Fue realmente un tiempo en el que los insectos dominaban el planeta. Quizás sea una buena cosa que el nivel actual del oxígeno atmosférico sea de apenas un 21%.

el_Carbonífero

Las plantas del Carbonífero se parecían a las plantas que viven en las áreas tropicales y medianamente templadas de hoy en día. Por los fósiles, sabemos que muchas de ellas carecían de anillos de crecimiento, lo que sugiere un clima uniforme. Pero el clima estaba cambiando.

Hacia mediados del Carbonífero, la Tierra se estaba deslizando hacia una edad de hielo, la así llamada Permo-Carbonífera o Karoo. El crecimiento de grandes plataformas de hielo en el polo sur fijó grandes cantidades de agua en forma de hielo. Como una tan grande cantidad de agua fue capturada del medioambiente, los niveles del mar cayeron, lo que llevó a una extinción en masa de invertebrados marinos de aguas poco profundas, a la gradual declinación de los pantanos, y a un aumento de las tierras áridas.

Muchas veces, estas condiciones se revirtieron cuando los glaciares retrocedieron. El agua del deshielo glacial fue devuelta a los océanos, y nuevamente se inundaron los pantanos y las planicies bajas.

Las formaciones rocosas del Carbonífero muestran a menudo un patrón de franjas, con capas alternadas de esquistos y carbón que indican inundaciones y desecaciones cíclicas de la tierra. Aún bajo estas condiciones estresantes, o quizás a causa de ellas, la vida continúo desarrollándose. Hacia fines de la era, ya habían aparecido los primeros grandes reptiles y las primeras plantas modernas, antecesoras de las modernas coníferas.

De muchas maneras, el Carbonífero es único en el sentido de su combinación de formas de atmósfera, clima y vida, pero cada período del tiempo geológico es único; es por eso que se los distingue con nombres individuales por la Comisión Internacional de Estratigrafía (ICS, por sus siglas en inglés). El hecho es que lo que hace que esos remotos períodos sean similares, es que todos ellos son diferentes unos con otros; el único factor constante que recorre la historia de la Tierra es el cambio. Para un mayor detalle de las características de estos períodos geológicos puede leerse, en inglés, el capítulo 4 de The Resilient Earth: Unprecedented
Climate Change?
, o adquirir un copia del libro en Amazon.

Ahora que tenemos una idea de los tipos de cambio que la Tierra ha experimentado en el pasado, examinemos la variación de temperatura durante el Fanerozoico. Debajo, hay una gráfica que muestra el mejor cálculo científico de cómo las temperaturas han variado a lo largo de los últimos 542 millones de años.

Obsérvese la amplia variación en la temperatura a lo largo del tiempo, algunas veces menor a los 14ºC promedio de hoy en día, pero la mayor parte del tiempo considerablemente mayor. Obsérvese también que los rectángulos azules a lo largo de la parte inferior de la gráfica representan períodos de condición de congelación. Incluso aunque ha habido varias extensas edades de hielo durante el Fanerozoico, durante la mayor parte de los pasados quinientos millones de años no ha habido capas permanentes de hielo en ninguno de los dos hemisferios. En ese sentido, el deshielo total de las capas de hielo de Groenlandia y de la Antártida marcarían un regreso a las condiciones históricamente normales para nuestro planeta.

variación_de_temperatura_en_el_Fanerozoico

La línea azul muestra el promedio a corto plazo, y la línea roja muestra la tendencia promediada.

Ahora, demos un vistazo a la variación en los niveles de CO2 que se muestran en la otra gráfica que está más abajo. Aunque la incertidumbre en las mediciones crece a medida que retrocedemos en el tiempo, es posible ver la tendencia general: solía haber mucho más CO2 en el aire en las épocas más tempranas. Hay una tendencia general hacia niveles más reducidos, pero lo más interesante es comparar la gráfica del CO2 con la de la temperatura que hemos visto más arriba.

variación_de_niveles_deCO2_en_el_Fanerozoico

Las líneas rosada, verde y anaranjada y la de estrellas azuladas indican cuatro mediciones diferentes realizadas por científicos o institutos diferentes. La línea sólida azul oscura indica el promedio filtrado para 30 millones de años de las otras cuatro. La coordenada de la derecha indica el múltiplo que representan esas mediciones con respecto a los niveles actuales de CO2.

En esta escala, no hay realmente una correlación aparente entre los niveles de dióxido de carbono y las temperaturas globales. Más aún, ha habido edades de hielo cuando los niveles de CO2 han sido diez o quince veces más altos que los actuales (por ejemplo, en la edad de hielo del Ordovícico). También ha habido veces en que la temperatura iba en aumento mientras que el CO2 descendía y otras en las que el CO2 ascendía pero las temperaturas descendían (durante el Silúrico y el Devónico y durante el Triásico y el Jurásico, respectivamente).

La caída en los niveles de CO2 a fines del Carbonífero y en el Pérmico puede ser atribuida a los pantanos de carbón súper activos que estaban muy ocupados en acumular las gruesas vetas de carbón que proporcionan buena parte de la generación de energía en la actualidad.

Esa caída se mantuvo durante la gran edad de hielo de Karoo (360-260 millones de años atrás), pero comenzó a revertirse después de la extinción Pérmico-Triásica (hace 251 millones de años). Muchos han especulado que las edades de hielo son una causa de las antiguas extinciones en masa, y es posible que haya una conexión. Las fechas de los eventos conocidos de extinción masiva se muestran en la gráfica de biodiversidad que está más abajo.

biodiversidad_en_el_Fanerozoico

La franja gris muestra todas las especies, la azul las especies bien conocidas, la línea azul la tendencia a largo plazo, los triángulos rojos las mayores extinciones en masa y los triángulos amarillos otros eventos menores de extinción. La coordenada de la derecha indica los miles de especies.

La extinción Ordovícico-Silúrica, también conocida como extinción del final del Ordovícico, fue la tercera mayor de las cinco más grandes en la historia de la Tierra en términos de porcentaje de géneros que se extinguieron y la segunda mayor en términos de pérdida de vida en general. En algún momento hace entre 450 y 440 millones de años, ocurrieron dos estallidos de extinción, separados por aproximadamente un millón de años. Nótese que después de cada gran extinción (indicada por los triángulos rojos) la vida rebota con un incremento en la diversidad. Claramente, la vida se fortalece ante un reto (para conocer más sobre extinciones, véase en inglés, Nature, Cruel and Uncaring).

La gráfica de más abajo muestra el CO2, la temperatura y la información sobre las fechas de las edades de hielo en un único ploteo, ¿Tuvo el frío algo que ver con la extinción? Las discusiones campean en la comunidad paleológica. Por otro lado, algunos han sugerido que un aumento súbito en los niveles de CO2 a fines del Pérmico fue el responsable de la extinción Pérmico-Triásica. Es posible que la ciencia nunca lo sepa.

factores_climáticos_del_Fanerozoico

Algo que sí sabemos es que las emisiones humanas de CO2, en el peor de los casos, no pueden ni siquiera aproximarse a la emisión natural de gases de invernadero, incluso en eventos que no dispararon extinciones en masa (véase, en inglés, Could Human CO2 Emissions Cause Another PETM?).

¿Pero qué hay, entonces, en la relación mencionada a menudo entre el CO2 y la temperatura? “En una frase, los modelos teóricos no pueden explicar lo que observamos en el registro geológico”, dice el oceanógrafo Gerald Dickens de la universidad de Rice. “Parece haber algo fundamentalmente equivocado con la forma en que se relacionan la temperatura y el carbono en los modelos climáticos”.

En el pasado ha habido muchos otros factores en acción que afectaron al cambio climático. Este examen, que está limitado a los niveles de temperatura y de dióxido de carbono y a la ocurrencia de edades de hielo, ignora el impacto de traslado continental, de la variación en la actividad solar, de los ciclos orbitales y del posible impacto de los rayos cósmicos sobre el clima terrestre. En nuestro libro presentamos un mayor detalle de estos factores.

Algo interesante para observar es que la existencia de una masa continental en cualquiera de los polos parece ayudar a promover las condiciones de congelamiento. Durante el Devónico, el súper continente Gondwana pasó sobre el polo sur, durante el Carbonífero la capa de hielo polar cubrió el borde sur de Pangea, y hoy en día tenemos a la Antártida a horcajadas de la región polar austral.

Observaciones

Esto concluye nuestro viaje rápido viaje a través de la historia del clima de la Tierra. Hay un cierto número de conclusiones que se puede extraer de nuestro pantallazo sobre el Fanerozoico:

# La temperatura de la Tierra siempre está cambiando.
# A lo largo del tiempo ha habido períodos cuando ha habido mucho más frío que hoy.
# Durante buena parte del Fanerozoico, ha habido mucho más calor que en la actualidad.
# La vida ha persistido tanto durante períodos fríos como cálidos.
# No hay una temperatura “correcta”.
# El dióxido de carbono siempre ha estado presente en la atmósfera terrestre.
# Durante la mayor parte del Fanerozoico sus niveles han sido mucho más altos que los actuales.
# La vida ha persistido tanto en los períodos con altos niveles de CO2 como con niveles bajos.
# Los niveles de CO2 cambian con o sin la contribución humana.
# A lo largo del tiempo ha habido cierto número de edades de hielo. La vida ha soportado múltiples edades de hielo.
# Durante la mayor parte del Fanerozoico no ha habido capas persistentes de hielo polar.

Lo que nos depara el futuro no pueden predecirlo los climatólogos con todos sus modelos computacionales y sus informes de consenso IPCC. La Tierra y su clima están cambiando constantemente; no hay un clima o una temperatura correctos para nuestro planeta. Aquellos que dicen que el CO2 es el factor más importante en el cambio climático, que las emisiones de gases de invernadero causarán un calentamiento global disparado, no tienen una base histórica para tales afirmaciones.

Como ha demostrado la historia del clima de la Tierra, nada de lo predicho por los alarmistas del calentamiento global carece de precedentes. El clima terrestre ha sido más frío que el actual, y también mucho más cálido. Los niveles de CO2 también han sido muchas veces mayores que los actuales, incluso durante las edades de hielo.

Las edades de hielo vienen y se van, causadas por mecanismos que la humanidad no puede controlar. Y después de cada edad de hielo, el mundo se calienta y los glaciares desaparecen solamente para regresar millones de años después. Ningún cambio climático es irreversible. Dados los cuatro mil millones de años de historia terrestre y 542 millones de años de vida compleja, el culpar a la humanidad por 9 000 años de calentamiento global parece algo bastante tonto. Como dice el Eclesiastés: “Lo que ha sido es lo que será, y lo que se ha hecho es lo que se hará; no hay nada nuevo bajo el sol”.

Cuídese, disfrute el interglacial y manténgase escéptico.

NOTA:

La información de este artículo fue extraída de nuestro libro The Resilient Earth y representa la primera mitad de mi presentación para la conferencia “Científicos por la verdad” (Scientist for Truth conference) llevada a cabo en agosto de 2009 en Springfield, Masachussetts. Después de escuchar mi presentación, Dennis Avery, co-autor de “Unstoppable Global Warming: Every 1500 Years”, la bautizó como la “Gran Mirada” sobre el cambio climático, de ahí el título en inglés de esta publicación. Para más información y referencias véanse, en inglés, los capítulos 4, 5 y 6 de The Resilient Earth.

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En el Atril del Orador podrán también encontrar algunos artículos relacionados con este mismo tema y que quizás resulten de su interés:
- “Cambio climático: nuevos datos, nuevos silencios”
- “Calentamiento Global y CO2: un breve resumen”
- ”Cambio climático: las temperaturas bajan y aumenta el CO2”
- ”El mundo se está enfriando”
- ”Cambio climático: la poderosa influencia del sol”

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”edad_de_hielo”


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Artículo original: “The Grand View: 4 Billion Years Of Climate Change”
Autor: Doug L. Hoffman
Fecha: agosto 27, 2009
Enlace con el artículo original:
aquí
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martes, setiembre 08, 2009

Cambio climático: nuevos datos, nuevos silencios

Investigaciones, informes y opiniones actuales que son soslayados, tergiversados o simplemente ignorados por la prensa y por los políticos.

Una nueva y creciente serie de investigaciones arroja datos que se contraponen al alarmismo interesado de los que sostienen la teoría del calentamiento global antropogénico . Sin embargo, esas noticias no llegan al gran público, ni en la TV, ni en la prensa, ni en la radio, y mucho menos en los discursos políticos de los partidarios del inefable Al Gore.

Intentaré aquí que mis lectores conozcan un poco más sobre el tema.

El oceáno variable

El disenso surge incluso dentro de las propias filas del IPCC, el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU. En la II Conferencia Global del Clima, llevada a cabo en Ginebra con auspicios de la ONU, Mojib Latif, uno de sus científicos y modeladores y co-redactor del 4º informe del IPCC publicado en 2007, congeló a los asistentes al afirmar que podríamos estar entrando en un par de décadas de descenso de la temperatura.

Mojib_Latif

Mojib Latif

© Berliner Morgenpost

“La gente dirá que el calentamiento global está desapareciendo. No soy uno de los escépticos, pero tenemos que hacernos las preguntas desagradables, o alguien más nos las hará”. Es que cada vez más científicos están de acuerdo en que las predicciones a corto plazo no son tan sencillas, ya que la variabilidad natural es por lo menos tan importante como los otros elementos intervinientes.

Latif reconoció que durante los próximos años una tendencia enfriadora natural podría dominar el calentamiento causado por los humanos. Enfrentándose a la ortodoxia ambientalista, dijo que los cambios cíclicos en las corrientes y temperaturas del Atlántico Norte, un fenómeno conocido como “oscilación nor-atlántica” (NAO), fueron responsables al menos en parte del calentamiento global observado en las tres últimas décadas. “¿Cuánto? El jurado todavía no lo ha decidido”, declaró en la conferencia. Ahora, el NAO está ingresando en su fase fría.

James Murphy, otro científico asistente a la reunión, expresó su acuerdo con Latif y relacionó a la NAO con los monzones de la India, los huracanes del Atlántico y las variaciones en el hielo ártico. “Los océanos son la clave para la variabilidad natural decenal”, afirmó.

Por otro lado, Vicky Pope, de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, destrozó otro mito climático cuando informó que la dramática pérdida de hielo ártico de los últimos veranos podría deberse, al menos en parte, a ciclos naturales y no al calentamiento global.

Una información más detallada puede encontrarse aquí (en inglés) y aquí (en castellano).

El sol, la estratósfera y los océanos

Uno de los mitos ya clásicos del calentamiento global antropogénico es que las pequeñísimas variaciones (de apenas 0,1 por ciento) en la energía irradiada por el Sol en su conocido ciclo de aproximadamente 11 años no podían, según la opinión expresada por el IPCC, afectar grandemente a los patrones climáticos de la Tierra.

El_Sol_y_la_Tierra

La Tierra y el Sol, vistos desde el transbordador espacial Discovery.

© NASA

Sin embargo, un nuevo y complejo estudio liderado por el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (NCAR) de los EE.UU., publicado en la revista Science y que utilizó los datos de más de un siglo de observaciones climáticas, indica el impacto de nuestra estrella sobre dos regiones aparentemente no relacionadas. Los compuestos químicos en la estratósfera y las temperaturas de la superficie marina en el Pacífico responden a los máximos solares en una forma que amplifica la influencia solar en el movimiento del aire, que puede así intensificar los vientos y la lluvia, modificar las temperaturas superficiales y la cubierta de nube en ciertas regiones tropicales y sub-tropicales, y afectar en última instancia al clima global.

El complejo mecanismo incluye la absorción del incremento de energía durante un pico solar por parte del ozono estratosférico, lo que calienta el aire más pronunciadamente en las latitudes bajas, alterando el régimen de vientos estratosféricos y aumentando la precipitación de lluvia en los trópicos.

Al mismo tiempo, se produce un ligero calentamiento de las aguas superficiales, con más evaporación y por lo tanto más vapor de agua en la atmósfera. La humedad es trasladada por los vientos alisios, alimentando lluvias más copiosas y reforzando los efectos estratosféricos.

La respuesta terrestre a un máximo solar continúa durante uno o dos años después del pico de actividad. Los efectos son mayores para el fenómeno de La Niña que para el del Niño, y podrían aumentar el primero y suavizar el segundo. Por ejemplo, La Niña de 1988-89 ocurrió cerca de del pico de un máximo solar, resultó ser inusualmente fuerte y se asoció con cambios significativos en los patrones climáticos, tales como un invierno especialmente suave y seco en el sudoeste de los EE.UU.

El monzón de la India, la temperatura marítima superficial y las precipitaciones del Pacífico y otros patrones climáticos regionales son producidos principalmente por el aire que se eleva y que desciende en los trópicos y en los sub-trópicos.

El informe de prensa de la NCAR puede leerse, en inglés, aquí. Afortunadamente, también hay una traducción al castellano del artículo tal como apareció en Universe Today, publicada en el blog “Odisea Cósmica”.

Hielo: el Sol lo trae, el Sol se lo lleva

Muchas veces a lo largo de la historia de la Tierra los hielos han avanzado y retrocedido, creando así varias glaciaciones separadas por períodos interglaciares. La última comenzó hace unos cuarenta millones de años y alcanzó su pico máximo unos 2,5 millones de años atrás. Dentro de estas última, al menos, los hielos han tenido retrocesos y avances, con períodos glaciales e interglaciares.

Glaciación_de_Würm

Extensión máxima del último período glacial.

© MSN Encarta

El último período glacial, o glaciación de Würm, comenzó hace unos 80 000 años y llegó a su máximo hace 26 000 años. La extensión de los hielos se mantuvo estable por unos 7 000 años y luego comenzó el deshielo que llevó a nuestro período interglaciar actual.

Ha habido varios debates sobre las causas, y ahora un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Oregón (OSU) publica en la revista Science que ha llegado a la conclusión de que las oscilaciones del eje de la Tierra y de su velocidad de rotación, y las pequeñas variaciones de radiación solar que ellas motivan, son las que dispararon tanto el crecimiento como la disminución de las áreas cubiertas de hielo.

Según explica Peter Clark, un profesor de geociencias de la OSU, “la radiación solar fue el disparador que inició el deshielo; ahora estamos bastante seguros de ello. También hubo cambios en los niveles de dióxido de carbono y en la circulación oceánica, pero fueron posteriores y amplificaron un proceso que ya había comenzado”.

El estudio fue anunciado, en inglés, por la universidad de Oregón, y en el blog de Antón Uriarte podrán encontrar, en castellano, una explicación sencilla del mecanismo natural involucrado.

Sucesos del Ártico

Hace pocos días los medios mostraban unas declaraciones alarmistas del secretario de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, profetizando el inminente deshielo total del Ártico mientras chapoteaba con sus acompañantes en algún lugar del norte para convencernos de los efectos del pretendido calentamiento global antropogénico.

mínimo_de_hielo_ártico_2002-2009

Detalle de mínimos anuales de la extensión del hielo ártico desde el año 2002 hasta septiembre de 2009.

© IARC-JAXA AMSR-E

Pues bien, tanto la profecía como la realidad actual son, por lo menos, inexactos y exagerados.

El deshielo ártico es un fenómeno anual muy natural y lógico, ya que no hay duda de que en verano las temperaturas aumentan y el hielo se derrite. También es cierto que la extensión del área cubierta por el hielo ártico muestra ciclos de aumento y disminución, y que desde un último máximo en 2002 se inició un descenso.

Pero también es cierto, y es algo que curiosamente no se indica ni por el IPCC ni por la mayoría de los medios de comunicación, que se llegó a un mínimo en 2007 y que en 2008 ya se notó un aumento, y las últimas mediciones (a septiembre/2009) muestran un incremento aún mayor. La imagen de más arriba muestra un detalle aumentado de esos datos, pero para mayor interés puede verse también la gráfica completa gráfica completa generada por el sistema de información IARC-JAXA AMSR-E.

También en el lejano norte, donde todo es tan dramático para los seguidores del IPCC, hay algunas imágenes que se ocultan, o que al menos no se divulgan, váyase a saber por qué razón.

En junio de 2008, la torre de perforación de Ooguruk, en Alaska, se veía así. Pero en año más tarde, el 23 de junio de 2009, a comienzos del verano septentrional, un vídeo nos enseñaba una realidad más actual. ¿Deshielo inminente? En fin, no en balde dicen que un par de imágenes valen más que mil gritos destemplados… o algo así, al menos.

Temperatura global y CO2: mediciones actualizadas

Hace apenas 30 días, a principios del mes de agosto de 2009, supimos estridentemente que la temperatura global había alcanzado un nivel de 0,41º sobre la media utilizada (1961-1990); una prueba irrefutable de nuestro ominoso futuro y de la criminalidad de quienes osan negar el calentamiento global antropogénico (es decir, el aumento de los niveles de CO2 (dióxido de carbono) en la atmósfera que a su vez provoca el aumento de la temperatura en el mundo).

Claro que ahora, a principios de septiembre, y cuando los registros satelitales muestran un nuevo descenso (mínimo, es cierto, pero que continúa indicando en general el impasse que se advierte desde poco antes del año 2000), la noticia no ha salido en primera plana, ni en segunda, ni en tercera, ni…

La gráfica de los últimos años (temperatura media de la baja atmósfera, tomada desde el inicio de la observación satelital), es la siguiente:

 emperatura_global_enero/1979-agosto/2008

Temperatura global media de los últimos años. La línea roja muestra el promedio de los últimos 13 meses anteriores a un momento dado.

© Roy Spencer

Obviamente, los proponentes del calentamiento global antropogénico intentarán explicar (como lo han venido haciendo durante los últimos años) que son simples variaciones momentáneas, y que en realidad la medición de un único mes no significa nada. Yo estoy de acuerdo, pero ellos lo olvidan cuando esas simples variaciones van para el lado que a ellos les conviene.

Su principal problema reside, sin embargo, en que culpan de todos los males presentes y futuros al aumento de los niveles de CO2 en la atmósfera (su más famoso y preferido “gas de invernadero”), dejando de lado al mismo tiempo tanto la tendencia de las temperaturas de los últimos años como la pretendida relación entre ambos.

En efecto, pese a todos sus alarmas y a todos sus esfuerzos, los niveles de CO2 atmosférico (medidos en ppm = partes por millón) han seguido aumentando, como se puede observar en esta gráfica de la NOAA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los EE.UU., y que extrañamente sí recibe la atención de muchísima gente:

 niveles_de_CO2_atmosférico

Concentración atmosférica del dióxido de carbono a lo largo de los últimos años, según el observatorio de Mauna Loa. La línea roja representa los valores mensuales medios, mientras que la línea negra muestra lo mismo, pero después de ser corregida para el ciclo estacional promedio.

©

¿Alguien encuentra una correspondencia clara y definitiva de tendencias entre las dos gráficas? En caso afirmativo, avisar al IPCC, por favor.

Una pregunta bien hecha

Lamentablemente, si bien hay mucha gente que tiene la costumbre impertinente de pensar y de hacer buenas preguntas, las mismas no logran llegar al público en general, y mucho menos tienen la oportunidad de ser contestadas.

Tal es el caso del amigo remolón, un asiduo participante de los foros de Astroseti, y que hace poco escribió una pregunta así, clara, sencilla, concisa y oportuna. A veces me gustaría poder mostrar una capacidad igual de síntesis.

símbolo_pregunta

Por supuesto, el tema trataba sobre el calentamiento global, y remolón escribió:

“Si el CO2 históricamente nunca ha iniciado un ciclo de calentamiento, ¿en qué momento ha pasado a ser un factor dominante sobre la temperatura global? (en la gráfica se observa que se alcanzan hasta 300 ppm).
En otras palabras, ¿por qué actualmente el CO2 sí habría de tener entidad suficiente como para dirigir al alza la evolución de la temperatura media?”.


Para los interesados, el tema se puede seguir aquí. Y, ¿quien sabe?, quizás alguien encuentre una respuesta tan clara y concisa como la pregunta.

Lamentablemente, remolón es muy modesto y no he podido encontrar ninguna biografía suya, y mucho menos una fotografía, ni siquiera de carné. Así que tuve que contentarme con una imagen simbólica, nada más.

Eso sí, qué símbolo, ¿no?

NOTA: En este blog podrán también encontrar algunos artículos relacionados con este mismo tema y que quizás resulten de su interés:
- “Calentamiento Global y CO2: un breve resumen”
- ”Cambio climático: las temperaturas bajan y aumenta el CO2”
- ”El mundo se está enfriando”
- ”Cambio climático: la poderosa influencia del sol”

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Árbol_de_la_vida

La Tierra en el período Carbonífero.

© paleobiology.si.edu

jueves, setiembre 03, 2009

El destino de la Vía Láctea

La ciencia procura develar el futuro y la suerte final de nuestro universo-isla.

Mientras los científicos intentan aprender más sobre la evolución de las galaxias, una de las preguntas abiertas ha sido si las colisiones con nuestras galaxias enanas vecinas destrozarán algún día el disco de la Vía Láctea, pero un nuevo estudio sugiere que un destino tan desagradable es poco probable.

materia_oscura_en_la_Vía_Láctea

Esta simulación de computadora muestra la densidad de la materia oscura en nuestra Vía Láctea. La luminosidad (de azul al violeta, al rojo y al amarillo) corresponde a la concentración creciente de materia oscura. La brillante región central corresponde aproximadamente a la materia luminosa de gas y estrellas, y las acumulaciones luminosas indican satélites de materia oscura que orbitan nuestra galaxia y a los que se conoce como “sub-estructura”.

© Steios Kazantzidis, Universidad del Estado de Ohio

Si bien los astrónomos sabe que colisiones como esas han ocurrido probablemente en el pasado, las nuevas simulaciones de computadora muestran que en lugar de destruir una galaxia, estas colisiones “inflan” el disco galáctico, particularmente alrededor de los bordes, y producen las estructuras conocidas como anillos estelares.

Este descubrimiento resuelve dos misterios: el destino probable de la Vía Láctea en manos de sus galaxias satélites (las más masivas de las cuales son las Nubes de Magallanes, la Grande y la Pequeña) y el origen de sus hinchados bordes, algo que los astrónomos han observado en otros lugares del universo y a los que han bautizado como “llamaradas”.

El estudio descubrió que la misteriosa materia oscura que compone la mayor parte del universo también juega su papel. Los astrónomos creen que todas las galaxias están insertas dentro de halos masivos y extensos de materia oscura, y que la mayoría de las grandes galaxias se encuentran en las intersecciones de filamentos de materia oscura, los que forman una especie de red gigantesca en nuestro universo. Las galaxias satélites más pequeñas fluyen a lo largo de los hilos de la red y son atraídas hacia órbitas alrededor de las grandes galaxias, como nuestra Vía Láctea.

El astrónomo Stelios Kazantzidis y sus colegas de la universidad del estado de Ohio realizaron detalladas simulaciones computarizadas de formación de galaxias para determinar qué sucedería si una galaxia satélite, como por ejemplo la Gran Nube de Magallanes y su materia oscura asociada, colisionaran contra una galaxia espiral como la nuestra.

Su conclusión: la galaxia satélite se desintegraría gradualmente, mientras su gravedad tiraría del borde de la galaxia mayor, extrayendo estrellas y otros materiales. El resultado sería un disco galáctico con “llamaradas”, tal como el de la Vía Láctea, el cual comienza siendo estrecho en el centro y luego se ensancha hacia los bordes.

Stelios_Kazantzidis

Stelios Kazantzidis

© Ohio State University

Los resultados pueden tranquilizar las mentes de aquellos que temían que nuestros vecinos galácticos y su materia oscura asociada podría finalmente destruir nuestro disco galáctico… si bien sería algo que sucedería dentro de miles de millones de años en el futuro. Sin embargo, Kazantzidis no puede ofrecer una garantía del cien por ciento.

“No podemos estar seguros de lo que sucederá con la Vía Láctea, pero podemos decir que nuestros hallazgos se aplican a una gran clase de galaxias similares a la nuestra”, dijo Kazantzidis. “Nuestras simulaciones mostraron que los impactos de galaxias satélite no destruyen a las galaxias espirales, sino que en realidad impulsan su evolución al producir esta forma de llamaradas y al crear anillos estelares, esos espectaculares anillos de estrellas que hemos visto en muchas galaxias espirales en el universo”.

El científico y sus colegas no se limitaron a determinar el destino de nuestra galaxia. En dos artículos que han sido publicados en el Astrophysical Journal, informan que sus simulaciones ofrecen una nueva forma de comprobar (y validar) el actual modelo cosmológico del universo.

Según ese modelo, el universo ha contenido una cierta cantidad de materia normal y una cantidad mucho mayor de materia oscura, desde el mismo Big Bang. La naturaleza exacta de la materia oscura es desconocida, y los científicos buscan claves estudiando la interrelación entre la materia oscura y la materia normal.

Esta es la primera vez que las colisiones entre las galaxias espirales y sus satélites han sido simuladas con este nivel de detalle, comentó Kazantzidis, y el estudio reveló que los bordes llameantes y los anillos estelares de las galaxias son signos visibles de estas interacciones.

Nuestra galaxia mide unos 100 000 años-luz de diámetro, pero estamos rodeados por una nube o “halo” de materia oscura que es diez veces mayor; un millón de años-luz de diámetro, según explicó. Mientras que los astrónomos ven este halo de materia oscura como algo parcialmente difuso, contiene regiones densas que orbitan nuestra galaxia en asociación con las galaxias satélite, tales como las Nubes de Magallanes.

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Mapas de densidad de discos estelares ilustrando la transformación morfológica de un disco galáctico sujeto al bombardeo de sub-estructuras de material oscura. Los colores brillantes indican regiones de alta densidad. El panel de la izquierda muestra el disco inicial, mientras que el derecho muestra el disco final luego de violentos encuentros gravitatorios con sub-estructuras orbitantes.

© Steios Kazantzidis, Universidad del Estado de Ohio<

“Sabemos, por simulaciones cosmológicas de formación galáctica, que estas galaxias más pequeñas probablemente interactúan frecuentemente con los discos galácticos a lo largo de la historia cósmica. Como vivimos en una galaxia de disco, resulta importante saber si estas interacciones pueden llegar a destruir el disco”, dijo Kazantzidis. “Hemos visto que las galaxias no son destruidas, sino que los encuentros dejan detrás de sí un tesoro de firmas que son consistentes con el modelo cosmológico actual y con nuestras observaciones de las galaxias en el universo”.

“Una de esas firmas son las llamaradas en los bordes galácticos, de la forma que los muestran la Vía Láctea y otras galaxias. Consideramos que esta creación de llamaradas es una de las consecuencias observables más importantes de las interacciones entre las galaxias satélites que están cayendo y el disco galáctico”.

En ambos artículos, los investigadores consideraron los impactos de muchas galaxias diferentes más pequeñas sobre un disco galáctico primario mayor. Calcularon el número probable de satélites y sus trayectos orbitales, y luego simularon lo que podría suceder durante una colisión, incluyendo cuando la materia oscura interactuaba gravitacionalmente con el disco de la galaxia espiral.

Ninguno de los discos galácticos se rompió; por el contrario, las galaxias primarias desintegraron gradualmente a las galaxias satélite que caían, el material de las cuales se convirtió en parte de la galaxia mayor. Las satélite pasaron una y otra vez a lo largo del disco galáctico, y con cada pasada perdieron algo de su masa, un proceso que finalmente las destruyó por completo.

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La Gran Nube de Magallanes vista en el infrarrojo, por Spitzer.

© NASA/JPL-Caltech/STScI

Aunque la galaxia primaria sobrevivió, formó bordes llameantes que se parecían mucho a la apariencia actual de nuestra galaxia.

“Todas las galaxias espirales tienen una formación y una historia evolutiva complejas”, dijo Kazantzidis. “Esperamos comprender exactamente cómo se formó la Vía Láctea y como evolucionará. Quizás nunca conozcamos su historia exacta, pero podemos intentar aprender cuanto podamos sobre ella, y sobre otras galaxias como ella”.

Entre sus co-autores se incluyen James Bullock de la universidad de California en Irvine, Andrew Zentner de la universidad de Pittsburgh, Andrey Kravtsov de la universidad de Chicago, Leonidas Moustakas del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, y Víctor Debattista de la universidad de Central Lancashire en el Reino Unido.

La investigación de Kazantzidis fue financiada por el Centro de Cosmología y de Física de Astro-partículas de la universidad del estado de Ohio. Otros fondos provienen de la Fundación Nacional de ciencias, de la NASA, de la universidad de Pittsburgh y de la universidad de Chicago. Las simulaciones numéricas fueron realizadas por la súper computador zBox de la universidad de Zurich y por el racimo Cosmos en JPL.

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La Vía Láctea y sus diferentes brazos.

© OACS/UNAH



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Artículo original: “The Fate of the Milky Way”
Fecha: septiembre 02, 2009
Enlace con el artículo original:
aquí
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miércoles, setiembre 02, 2009

Una prima no tan distante

Comunicado de Prensa ESO PR 31/09.

NGC 4945, una galaxia cercana muy parecida a la Vía Láctea.

ESO, el Observatorio Austral Europeo ha publicado una atractiva imagen de una galaxia cercana que, según piensan muchos astrónomos, resulta muy parecida a nuestra propia galaxia, la Vía Láctea.

ESO_PR_Photo_31a/09

ESO PR Photo 31a/09 – Galaxia espiral NGC 4945

Vista de canto, las observaciones de este objeto sugieren que es una galacia espiral como la Vía Láctea. Los lugares de formación estelar active, conocidos como regions HII, se ven claramente en esta imagen, un con brillante color Rosado. El campo de vision cubre unos 30 x 30 arcominutos. El norte está arriba y el este a la izquierda.

© ESO

Aunque este objeto se nos muestra de borde, las observaciones de NGC 4945 sugieren que esta colmena de estrellas es una galaxia espiral como la nuestra, con brazos remolineantes y una región central con forma de barra. Aparte de estas semejanzas, NGC 4945 posee un núcleo más luminoso que muy probablemente alberga un agujero negro supermasivo que está devorando montones de materia y expulsando energía hacia el espacio.

Como NGC 4945 se encuentra a apenas 13 millones de años-luz de distancia en la constelación de Centaurus (el Centauro), un telescopio modesto resulta suficiente como para los observadores del cielo distingan a esta notable galaxia. La designación de NGC 4945 proviene de su número de entrada en el Nuevo Catálogo General compilado por el astrónomo danés-irlandés John Louis Emil Drever en la década de 1880. James Dunlop, un astrónomo escocés, es quien se lleva el crédito por el descubrimiento original de la galaxia en 1826, desde Australia.

El nuevo retrato de hoy de NGC 4945 nos llega por cortesía de la Cámara Gran Angular (WFI = Wide Field Imager) adosada al telescopio MPG/ESO de 2,2 metros ubicado en el observatorio de La Silla, en Chile.

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Video para zoom sobre NGC 4945
© ESO

Desde nuestra perspectiva terrestre, NGC 4945 parece tener la forma de un cigarro, pero en realidad es un disco muchas veces más ancho que grueso, con bandas de estrellas y de gas resplandeciente que giran en espiral alrededor de su centro. Con el uso de filtros ópticos especiales para aislar el color de la luz emitida por gases calientes como el hidrógeno, la imagen muestra fuertes contrastes que indican áreas de formación estelar.

Otras observaciones han revelado que NGC 4945 posee un núcleo galáctico activo, lo que significa que su abultamiento central emite mucha más energía que galaxias más tranquilas, como nuestra Vía Láctea. Los científicos clasifican a este objeto como una “galaxia Seyfert” en honor al astrónomo estadounidense Carl K. Seyfert, quien en 1943 escribió un estudio describiendo las extrañas firmas de luz que emanaban de algunos núcleos galácticos.

Desde entonces, los astrónomos han llegado a sospechar que agujeros negros supermasivos son los causantes de la tremenda confusión que reina en el centro de este tipo de galaxias. Los agujeros negros atraen hacia ellos gas y polvo, acelerando y calentando esta materia atraída hasta que llega a emitir radiación de alta energía, incluyendo rayos-X y luz ultravioleta. La mayoría de las grandes galaxias espirales, incluyendo a la Vía Láctea, albergan en sus centros un agujero negro, aunque muchos de estos oscuros monstruos no se siguen “alimentando” activamente en esta etapa de desarrollo galáctico.

Más información

ESO (European Southern Observatory = Observatorio Austral Europeo), es la principal organización astronómica intergubernamental en Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el sostén de 14 países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Finlandia, Holanda, Italia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza.

ESO lleva a cabo un ambicioso programa enfocado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación con base en tierra que permitan a los astrónomos realizar importantes descubrimientos científicos. También cumple un papel de liderazgo en la promoción y organización de cooperación en la investigación astronómica.

ESO opera tres lugares únicos de observación de clase mundial en la región del desierto de Atacama en Chile: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Telescopio Muy Grande, el observatorio de luz visible más adelantado del mundo.

ESO es también el socio europeo del revolucionario telescopio ALMA, el mayor proyecto astronómico de la actualidad.

En la actualidad, ESO se encuentra planificando el Telescopio Europeo óptico/infrarrojo cercano Extremadamente Grande, o E-ELT, de 42 metros, que se convertirá en “el mayor ojo del mundo que mirará al cielo”.

Observatorio_La_Silla

Observatorio de ESO en La Silla, desierto de Atacama, Chile.

© ESO

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Últimos comunicados de prensa de ESO publicados en este blog:

- ESO PR 30/09: Los tres rostros de la Nebulosa Trífida
- ESO PR 29/09: Las infernales incubadoras estelares
- ESO PR 28/09: Una nebulosa con dos motores
- ESO PR 27/09: Develando el rostro del monstruo
- ESO PR 26/09: Un águila de proporciones cósmicas

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Artículo original: ESO Press Release 31/09.
Título: “NGC 4945: The Milky Way’s not-so-distant Cousin”
Fecha: septiembre 02, 2009
Enlace con el artículo original:
aquí
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